sábado, 15 de marzo de 2025

Jean Piaget y su Teoría del Desarrollo Cognitivo

1.- INTRODUCCIÓN

El estudio del desarrollo cognitivo ha sido una de las grandes preocupaciones de la psicología y la educación. Entre los teóricos que han marcado un hito en esta disciplina, Jean Piaget ocupa un lugar central. Su teoría del desarrollo cognitivo, enmarcada en la teoría de la psicología evolutiva, no solo revolucionó la comprensión sobre cómo los niños construyen el conocimiento, sino que también sentó las bases para numerosos enfoques pedagógicos modernos. El presente artículo de divulgación aborda los principios fundamentales de la teoría piagetiana.
 
2.- JEAN PIAGET: DE LA BIOLOGÍA A LA EPISTEMOLOGÍA GENÉTICA
En 1896, en Suiza, nació Jean Piaget. Durante sus primeros años de vida, creció en un hogar marcado por la contraposición de personalidades disímiles entre sus progenitores. Su padre, profesor de literatura medieval, y su madre, una mujer profundamente religiosa e interesada en la biología, influyeron significativamente en su desarrollo intelectual. Jean Piaget heredó de ambos una gran capacidad analítica y un temprano interés por el conocimiento.
 
Durante su adolescencia, su curiosidad se inclinó hacia la biología, en particular hacia el estudio de los moluscos. Posteriormente, su interés dio un giro hacia el análisis de textos filosóficos que buscaban explicar la naturaleza del conocimiento. Fue en este punto cuando se produjo una evolución en su pensamiento: comenzó a abordar el problema del conocimiento desde una perspectiva biológica. Piaget llegó a la conclusión de que el conocimiento es el resultado de la interacción entre el sujeto y el objeto; es decir, el modo en que un individuo conoce su entorno constituye un proceso de adaptación del organismo al medio.
 
Para Piaget, en consecuencia, la mente humana posibilita el conocimiento y, al ser parte del organismo, sigue un desarrollo biológico que solo puede ser comprendido a través de la psicología. Al ser un proceso biológico, es también evolutivo: atraviesa fases y etapas, al igual que el cuerpo. En concordancia con esta afirmación, Piaget postuló que la mente estaba sujeta a las leyes de la herencia, estableciendo así los fundamentos de la epistemología genética.
 
3.- ¿CÓMO APRENDEMOS? LA TEORÍA DEL DESARROLLO COGNITIVO
Jean Piaget centró su investigación en comprender los cambios cualitativos y secuenciales que ocurren en la mente de las personas desde el nacimiento hasta la maduración. En su estudio identificó una evolución cognoscitiva que avanza desde aspectos concretos hasta abstracciones complejas, es decir, una progresiva organización del conocimiento. (Leliwa & Scangarello, 2011; p. 115)
 
Piaget comprendió que la mente es el elemento fundamental en el proceso de aprendizaje y que constituye el espacio —por denominarlo de alguna manera— donde se estructura el conocimiento. De esta afirmación se desprenden dos conceptos clave: la psicología, relacionada con el estudio de la mente, y la evolución, vinculada con la organización progresiva del desarrollo biológico.
 
Según Piaget, los procesos mentales son inseparables del desarrollo físico, especialmente de la maduración de los sistemas nervioso y endocrino. Así como el organismo experimenta un desarrollo sexual, también se produce una evolución del pensamiento, condicionada por factores biológicos que predisponen la mente a realizar procesos de aprendizaje cada vez más complejos. Esta relación entre biología, mente y conocimiento constituyó el eje central de su investigación y sentó las bases de lo que denominó epistemología genética, entendida como el estudio de los mecanismos mediante los cuales el ser humano llega a conocer el mundo exterior a través de los sentidos. (Pizano, 2012; p. 158)
 
El trabajo de Piaget se considera genético, maduracional y jerárquico:
 
  • Genético, porque sostiene que ciertos procesos mentales emergen a partir de mecanismos biológicos asociados con el desarrollo del sistema nervioso.
  • Maduracional, porque cada proceso mental sigue una secuencia definida, atravesando diversas etapas o estadios a lo largo del crecimiento del individuo.
  • Jerárquico, porque las etapas del desarrollo cognitivo se suceden progresivamente, de lo menos a lo más complejo, y no pueden ocurrir en un orden arbitrario.
 
De esta manera, con la propuesta de Piaget, surge una nueva norma pedagógica:
 
"Si, para entender bien, es necesario comprender bien, para comprender bien es preciso reconstruir por sí mismo no tanto el concepto u objeto de que se trate, sino el recorrido que ha llevado del gesto inicial a ese concepto o a ese objeto". (Munari, 1994))
 
Un claro llamado a la educación para que, de manera paralela a todo proceso de aprendizaje, se promueva una meta reflexión.
 
3.1.- La evolución del aprendizaje
Para Piaget la evolución del aprendizaje se comprende mejor al enfocarse en el desarrollo infantil ya que el proceso biológico avanza de la mano con los procesos mentales, y un estudio desde los primeros estadios permite una visión más clara de esta relación. Esto plantea una pregunta fundamental: ¿basta con el desarrollo biológico para ampliar nuestro conocimiento? La respuesta es sencilla: ¡no!
 
Además de los factores biológicos, el desarrollo cognoscitivo requiere de otros elementos que, en conjunto, hacen posible una evolución. Entre ellos destacan:
 
  • La maduración, que se refiere a los cambios biológicos determinados genéticamente desde el nacimiento de las personas. Es la base biológica sobre las cual operan los subsiguientes cambios.
  • La transmisión de la educación y la cultura, lo que explica las variaciones en las edades cronológicas en que surgen los estadios del desarrollo entre diferentes personas. No todos los individuos atraviesan los mismos procesos mentales a la misma edad.
  • Las actividades del niño, ya que su papel es fundamental en su propio desarrollo. A través de la exploración y la interacción motriz con su entorno, el niño construye activamente su conocimiento. Permite organizar información, modificar procesos de pensamiento y adaptación al medio.
  • La equilibración, se manifiesta como un mecanismo que regula la interacción del sujeto con el medio. Los problemas ante los cuales se enfrenta el sujeto le generan desequilibrios que deben ser resueltos a través de esa tendencia de búsqueda de equilibrio. Ese proceso de regulación (equilibración) contribuye a la formación de estructuras cognitivas.
 
"Los niños deben ser incitados a utilizar su iniciativa e inteligencia en la manipulación activa de su entorno, porque es solo por el intercambio directo con la realidad como se desarrolla la capacidad biológica que da lugar a la inteligencia. No solo el estímulo (entorno) actúa sobre el individuo, sino que el individuo actúa sobre el estímulo. Mientras más estructurado esté el conocimiento del niño, más rico y preciso será el aprendizaje. Por eso, un mismo estímulo no supone la misma acción en niños de distintas edades". (Montañés, 1989)
 
Así, queda demostrada la importancia de la relación del niño con su entorno, ya que esta interacción actúa como un estímulo fundamental que impulsa el desarrollo de sus capacidades biológicas e intelectuales.
 
Por último, es importante considerar que el desarrollo del intelecto resulta de la interacción sinérgica entre la maduración, la transmisión social de la educación y la cultura, y la actividad del niño, mientras que la tendencia al equilibrio coordina estos procesos. (Leliwa & Scandarello, 2011; p. 119)
 
3.2.- Evolución en estadios
La evolución cognoscitiva está supeditada a estadios, un concepto previamente mencionado, pero que requiere mayor precisión en su definición. Al respecto, Alberto Munari (1994) identifica dos posiciones:

Escalón: Cada estadio representa una etapa precisa y necesaria en la construcción del edificio de la cultura, determinada por la naturaleza —casi biológica— del proceso de crecimiento. Se considera un logro estable y sólido, sin el cual toda construcción posterior sería imposible.

Reestructuración dinámica: Una transformación súbita, en parte impredecible, pero siempre vinculada a las estructuras previas. Es un proceso de reorganización continua de una compleja red de relaciones que vinculan, en un movimiento continuamente cambiante, múltiples conceptos y operaciones mentales.
 Los estadios del desarrollo humano comprenden procesos biológicos que se amplían y complejizan a medida que el individuo crece.
 
3.3.- El funcionamiento intelectual
Algunos conceptos fundamentales para comprender el funcionamiento intelectual según la teoría de Piaget:
 
  • Esquemas: Son las acciones físicas, procesos mentales o teorías que empleamos para adquirir información. Pueden manifestarse a través de la manipulación física de los objetos o mediante su representación mental.
  • Estructuras cognitivas: Conjunto de esquemas organizados bajo determinadas leyes o parámetros, que se van complejizando progresivamente a través de distintos niveles. Estos niveles constituyen los estadios evolutivos del desarrollo cognitivo.
  • Organización: Predisposición innata en los individuos que permite integrar esquemas simples en otros más complejos.
  • Adaptación: Capacidad de modificar las estructuras mentales en respuesta a las exigencias del entorno. Se desarrolla a través de dos procesos complementarios:
  • Asimilación: Ocurre cuando intentamos interpretar el mundo utilizando esquemas previos, ajustando la nueva información a los conocimientos ya adquiridos.
  • Acomodación: Se da cuando las estructuras cognitivas se modifican o amplían para enfrentar una nueva situación.
  • Equilibrio: Proceso mediante el cual la inteligencia se desarrolla en un constante juego de equilibrios y desequilibrios, guiado por la interacción con nuevos conocimientos.
 
A continuación, se presenta una tabla que ilustra la relación entre los procesos de asimilación, acomodación y equilibrio en el desarrollo cognitivo e intelectual según Piaget.
 

Fase

Proceso Cognitivo

Resultado o Siguiente Paso

Estado inicial de desequilibrio

Se enfrenta una nueva experiencia o información que no encaja con los esquemas previos.

Se busca restablecer el equilibrio cognitivo.

Intento de asimilación

Se intenta incorporar la nueva información dentro de un esquema existente.

Puede suceder que:

La asimilación sea exitosa (El esquema existente es suficiente para entender la nueva experiencia).

Se restablece el equilibrio y el esquema se fortalece.

La asimilación sea insuficiente (El esquema existente no es adecuado para comprender la nueva información)

Persiste el desequilibrio cognitivo.

Búsqueda de soluciones

Se intentan diferentes estrategias para ajustar la nueva información dentro del esquema existente.

Si ninguna estrategia de asimilación funciona, ocurre la acomodación.

Acomodación

Se modifican o crean nuevos esquemas para integrar la nueva información.

Se restablece el equilibrio cognitivo a un nivel superior.

 

La adaptación ocurre mediante la asimilación (cuando se incorpora la información sin cambiar esquemas) o la acomodación (cuando los esquemas deben ajustarse o crearse nuevos). El equilibrio logrado no es definitivo, ya que nuevas experiencias pueden generar nuevos desequilibrios y reiniciar el proceso.
 
En Piaget, el desequilibrio surge cuando una nueva experiencia no encaja con los esquemas previos. Primero se intenta la asimilación: si el esquema es suficiente, se logra el equilibrio; si no, el desequilibrio persiste. Cuando la asimilación falla, se buscan estrategias para resolver el problema. Si esas estrategias no funcionan, ocurre la acomodación, donde los esquemas se modifican o se crean nuevos. La restauración del equilibrio es momentánea, porque el aprendizaje es un proceso dinámico. 
 
3.4.- Pensamiento y aprendizaje
Otro aspecto que explica la teoría de Piaget es la adopción de la definición de pensamiento de Smirnov, quien afirma:
 
"Es el reflejo generalizado de la realidad en el cerebro humano, realizado por medio de la palabra y de los conocimientos previos; estrechamente ligado al conocimiento sensorial del mundo y a la actividad práctica de los hombres." (Smirnov, 1961; p. 37)
 
En tal sentido, para Piaget, la experiencia concreta es el punto de partida esencial del aprendizaje. El pensamiento, como proceso cognitivo superior, surge de la interacción entre factores internos y externos al individuo; siendo el resultado del contacto del niño con su entorno y evoluciona significativamente a medida que este se desarrolla.
 
Así, entre las características que definen el pensamiento, destaca su proceso de estructuración desde la etapa sensorio-motriz en el niño. Además, es racional, pues ordena, organiza y sistematiza los datos de la realidad. A través de la actividad sensorial y la práctica concreta, permitiendo la formación de conceptos al captar las propiedades generales y esenciales de los fenómenos mediante la generalización y la abstracción. También es dinámico, pues cada conocimiento genera nuevos aprendizajes, transformando tanto al sujeto como al objeto de estudio. Sin embargo, aunque surge en la vida práctica, requiere del lenguaje para trascender lo concreto y acceder al plano abstracto y simbólico. (Zegarra & García, s.a.; Navarro, 2017)
 
Todo ello implica que el pensamiento y el aprendizaje suponen cambios en las ideas o conductas de una persona, lo que constituye una evidencia de estos procesos. Este aprendizaje se da, como vimos en parte anteriormente, a través del proceso de adaptación, al que se agrega además el proceso de organización, ambos comunes a todos los individuos, independientemente de la edad o del contenido que se procesa.
 
Adaptación
Es el mecanismo mediante el cual una persona se ajusta a su entorno. Comprende dos subprocesos:
 
  • Asimilación: Proceso por el cual se incorpora nueva información a los esquemas existentes.
  • Acomodación: Proceso mediante el cual las estructuras previas se modifican para integrar la nueva información.

Cuando una persona asimila información que no puede acomodar de inmediato, se genera un estado de desequilibrio. En estos casos, el aprendizaje no se concreta, ya que las ideas nuevas y previas no logran integrarse. Solo hablamos de aprendizaje cuando el proceso de adaptación logra alcanzar un equilibrio constante.

 
Organización
Es el proceso de categorización, sistematización y coordinación de las estructuras cognitivas. A través de este mecanismo, el individuo aprende a organizar y seleccionar sus respuestas frente a los objetos y acontecimientos produciéndose en su interior cambios cognitivos que no solo configuran, sino que reestructuran continuamente sus esquemas mentales. En este sentido, la organización incide directamente en la formación de estructuras cognitivas, haciendo del aprendizaje un proceso personal e irrepetible.
 
3.5.- La construcción del aprendizaje desde el enfoque cualitativo de Piaget
Las orientaciones de Piaget sobre el aprendizaje se inscriben dentro de su marco conceptual, que privilegia un enfoque individualizado y particularizado del desarrollo cognitivo. Su aproximación al estudio de los procesos de aprendizaje es de carácter cualitativo, pues no se centra en establecer generalizaciones o estandarizaciones, sino en comprender cómo el niño estructura sus respuestas. Esta idea responde a un principio fundamental de su teoría:
 
"... a diferencia de los animales de especies inferiores, que reaccionan pasivamente ante los estímulos del entorno, el hombre tiene dos habilidades: la de seleccionar sus respuestas y la de iniciar cambios en su medio ambiente." (Pizano, 2012; p. 179)
 
Así, Piaget dirige su atención no tanto a las respuestas en sí, sino a los procesos mediante los cuales estas se construyen. Su interés en los errores que cometen los niños es especialmente relevante, pues los concibe como parte fundamental del aprendizaje. No existe una respuesta idéntica a otra, y en esa diversidad radican las diferencias individuales. En consecuencia, el acercamiento pedagógico debe ser diferenciado, reconociendo la singularidad del proceso de construcción del conocimiento en cada sujeto.
 
3.6.- Principios educativos derivados de la teoría de Piaget
A partir de sus investigaciones, Piaget formuló una serie de principios educativos, todos orientados a que los estudiantes reconstruyan y redescubran el conocimiento por sí mismos, en lugar de recibirlo pasivamente. Entre sus principales postulados destacan los siguientes:
 
  • El aprendizaje ocurre en la acción. El conocimiento no se adquiere de forma pasiva, sino mediante la interacción con el entorno. Por ello, el docente debe procurar que los estudiantes no sean solo receptores de información, sino que participen activamente en su propio proceso de aprendizaje. La inteligencia, según Piaget, procede de la acción.
  • La escuela debe ser un espacio de experimentación. No debe imponer conocimiento de manera coercitiva, sino propiciar un ambiente donde el estudiante explore activamente y reconstruya la información a partir de sus propias estructuras mentales. El docente cumple un papel de guía, brindando pautas y orientación clara y estructurada en este proceso.
  • Fomentar un espíritu experimental. Piaget criticaba que las instituciones educativas se enfocaran solo en formar matemáticos, lingüistas o gramáticos, pero no en desarrollar un pensamiento exploratorio. Consideraba que la enseñanza debía estimular la curiosidad y el deseo de investigar.
  • Libertad en el uso de materiales. Los estudiantes no deberían estar obligados a utilizar manuales rígidos. En su lugar, Piaget proponía que contaran con libros de referencia de uso libre, reservando los manuales exclusivamente para los docentes.
 Estos son algunos de los principios que Piaget consideró fundamentales para la educación, principios que, según él, también pueden aplicarse a los adultos. En su visión, la reacción de los adultos frente a nuevos eventos es semejante a la de los niños.
 
4.- ETAPAS DEL DESARROLLO COGNITIVO SEGÚN JEAN PIAGET
 
Piaget establece cuatro etapas en el desarrollo cognitivo:
  • Etapa sensorio-motriz
  • Etapa del pensamiento preoperacional
  • Etapa del pensamiento de operaciones concretas
  • Etapa del pensamiento de operaciones formales
 
4.1.- Etapa sensorio-motriz (0 a 2 años)
Durante esta etapa, el aprendizaje del niño se basa en la exploración sensorial y la actividad motriz. A través de sus reflejos innatos, interactúa con el entorno, desarrollando progresivamente habilidades como la coordinación ojo-mano y el control de sus respuestas motoras.
 
En un principio, el recién nacido fija la mirada en objetos cercanos. Con el tiempo, sigue con los ojos los movimientos de estos, los agarra e intenta alcanzarlos. En esta fase, el niño adquiere la noción de permanencia del objeto, es decir, comprende que un objeto sigue existiendo aunque desaparezca de su campo visual. Este logro cognitivo marca un avance fundamental en su desarrollo y depende en gran medida del ambiente y la estimulación que reciba en el hogar.
 
4.2.- Etapa del pensamiento preoperacional (2 a 7 años)
En esta etapa, el niño transita del pensamiento sensorio-motriz al pensamiento simbólico y concreto. Su capacidad para usar el lenguaje se desarrolla, lo que le permite representar mentalmente objetos y situaciones. Sin embargo, su razonamiento sigue guiado más por la intuición que por la lógica. Esta etapa se divide en dos subetapas:
 
4.2.1 Subetapa del pensamiento simbólico y preconceptual
Aquí el niño comienza a representar objetos mediante el lenguaje y el juego simbólico. Puede imaginar situaciones y atribuir a los objetos funciones distintas a las originales, como convertir una silla en una casa o un palo en una espada. También intenta plasmar su imaginación a través del dibujo, aunque sus representaciones aún son rudimentarias.
 
Una característica clave de esta fase es el egocentrismo, es decir, el niño percibe el mundo exclusivamente desde su propio punto de vista y le resulta difícil considerar la perspectiva de los demás.
 
Por ejemplo, en un experimento clásico, se le muestra a un niño un dibujo parcialmente oculto por pantallas y se le pide que lo identifique. Al no lograrlo, se le revela la imagen completa (un elefante) y luego se vuelve a ocultar. Cuando se le pregunta si otro niño, que nunca vio el dibujo, podría adivinar qué hay detrás de las pantallas, responde que sí, asumiendo que su compañero posee el mismo conocimiento que él. Este tipo de razonamiento refleja la dificultad del niño para diferenciar entre su propio punto de vista y el de los demás. (Mounoud & Sastre, 2013)
 
Otra característica del pensamiento infantil en esta etapa es el razonamiento transductivo, también denominado preconceptual. Se trata de un tipo de razonamiento que va de premisas particulares a conclusiones particulares, sin seguir un proceso inductivo o deductivo. El niño establece relaciones basadas en analogías más que en principios lógicos generales.
 
Otro rasgo distintivo de esta fase es la irreversibilidad del pensamiento. El niño no es capaz de retroceder mentalmente en una secuencia de acciones para regresar al punto de partida, ni de invertir conceptualmente las operaciones. Por ejemplo, aunque un niño en esta etapa puede guardar platos y alimentos en un armario después de usarlos, no puede concebir que un bizcocho descompuesto regrese a sus ingredientes originales (harina, azúcar, huevo, etc.). De manera similar, puede entender que 2 + 2 = 4, pero no comprende con la misma facilidad que 4 - 2 = 2.
 
4.2.2.- Subetapa del pensamiento intuitivo
Esta fase inicia aproximadamente a los 4 años y se extiende hasta los 8 años. En este periodo, el niño desarrolla una mayor capacidad de representación mental de los objetos, aunque su pensamiento sigue vinculado a lo simbólico y a la actividad sensorio-motriz. Si bien logra captar las características generales de los objetos, aún no es capaz de realizar procesos de análisis y síntesis complejos.
 
Durante esta etapa, se observa un crecimiento progresivo en la conceptualización, estrechamente ligado al desarrollo del lenguaje. Sin embargo, los conceptos que maneja aún no son plenamente elaborados, sino preconceptos, ya que estos solo se convertirán en conceptos formales cuando el niño aprenda a compararlos, combinarlos y describirlos de manera estructurada.
 
En la teoría de Piaget, el desarrollo intelectual ocurre independientemente del lenguaje en sus primeras etapas, pero este se convierte en una herramienta clave para la organización del pensamiento en fases más avanzadas. Aunque el lenguaje influye en la construcción del conocimiento, el niño no depende exclusivamente de él para desarrollar su inteligencia. No obstante, Piaget destacó su importancia en el reforzamiento del desarrollo intelectual, identificando tres funciones esenciales en las que el lenguaje está involucrado. (Zegarra & García, s.a.)
 
  • Facilita la socialización al permitir compartir ideas con otros, lo que reduce el egocentrismo.
  • Refuerza el pensamiento y la memoria, ya que ambas funciones requieren la interiorización de experiencias y objetos.
  • Posibilita el uso de representaciones mentales, permitiendo realizar experimentos mentales sin necesidad de manipular físicamente los objetos.

Se trata de una etapa de transición, en la que el niño comienza a abandonar el pensamiento preoperacional para avanzar hacia el pensamiento lógico concreto. En términos educativos, este periodo coincide con el paso de la educación inicial a la educación primaria.

 
En cuanto al desarrollo físico y socioemocional, en esta etapa el niño libera energía mediante el movimiento, especialmente con actividades como correr y saltar. Desde el punto de vista socioemocional, se muestra curioso y observador, centrando su atención en lo que le interesa. El juego sigue siendo su actividad principal, ya que a través de él refuerza su autonomía, desarrolla la responsabilidad y aprende a colaborar con los adultos.
 
4.3.- Etapa del pensamiento de operaciones concretas (7 a 11 años)
Esta etapa abarca aproximadamente desde los 7 hasta los 11 años. Durante este periodo, el niño desarrolla un pensamiento más lógico y estructurado, adquiriendo la capacidad de realizar lo que Piaget denomina operaciones, es decir, actividades mentales basadas en reglas lógicas. No obstante, estas operaciones aún requieren apoyo en elementos concretos. Aunque el niño ya es capaz de clasificar, ordenar y resolver problemas aplicando la lógica, sigue teniendo dificultades con los conceptos abstractos o la resolución de problemas que no involucren referencias tangibles. En otras palabras, su pensamiento lógico sigue dependiendo de situaciones en las que puede manipular y clasificar físicamente los elementos involucrados.

En esta etapa, además, el niño analiza percepciones con mayor precisión, detectando pequeñas diferencias entre los elementos de un objeto o acontecimiento. Desarrolla la capacidad de estudiar componentes específicos de una situación y distinguir entre información relevante e irrelevante en la resolución de problemas.
 
El pensamiento lógico se va fortaleciendo paulatinamente, permitiendo que el niño clasifique y ordene objetos con rapidez y facilidad. Asimismo, desarrolla operaciones lógico-concretas como la clasificación, seriación, medición, numeración, comprensión del espacio, tiempo, movimiento y causalidad.
 
A pesar de estos avances, su pensamiento sigue dependiendo en gran medida de la realidad física. No puede manejar conceptos hipotéticos ni abstractos, lo que significa que aún no comprende plenamente el papel de lo supuesto y no es capaz de resolver problemas que requieran razonamiento proporcional. Su lógica, por tanto, sigue restringida a situaciones concretas y tangibles.
 
Una de las habilidades más destacadas en esta etapa es el desarrollo de la reversibilidad, la asociación y la identidad. Esto significa que el niño puede llegar a una misma conclusión desde diferentes enfoques, así como comprender y ejecutar acciones en orden inverso.
 
Desde el punto de vista afectivo y social, el niño se vuelve más comunicativo y cooperativo. Reflexiona sobre su propio pensamiento, lo compara con el de otras personas y está dispuesto a corregirse cuando percibe un error. Su desarrollo emocional lo lleva a interesarse más por las normas sociales y a mostrar una mayor disposición para el trabajo en equipo.
 
4.4.- Etapa de operaciones formales (11 a 15) años
Esta etapa comprende aproximadamente desde los 11 hasta los 15 años. En este periodo, el adolescente adquiere un pensamiento altamente lógico y abstracto, lo que le permite abordar conceptos teóricos e hipótesis de manera más estructurada. Si bien en la etapa anterior solo podía aplicar la lógica a elementos concretos, ahora es capaz de trasladar esas operaciones a problemas abstractos e hipotéticos, generalizando el conocimiento adquirido.
 
Algunas de las operaciones formales que se desarrollan en esta etapa son:
 
  • Lógica combinatoria: permite resolver problemas de combinación y analizar las diferentes formas en que se puede realizar una operación con un conjunto de elementos.
  • Razonamiento hipotético: posibilita abstraer los elementos esenciales de una situación no real y llegar a una respuesta lógica.
  • Uso de supuestos: capacidad para formular enunciados que representan la realidad sin necesidad de evidencia inmediata.
  • Razonamiento proporcional: habilidad para establecer relaciones matemáticas entre distintas cantidades o situaciones.
  • Experiencia científica: el adolescente puede formular y comprobar hipótesis de manera sistemática, considerando todas las soluciones posibles antes de llegar a una conclusión.
 
5.- LA VISIÓN DE PIAGET SOBRE LA MORAL INFANTIL
Para Piaget, el desarrollo del criterio o juicio moral del niño va de la mano con la evolución de sus estructuras cognitivas, las cuales se sustentan en dos factores principales: la maduración y la interacción social. Así pues, el establecimiento de esta regla general fue resultado de sus investigaciones sobre las reglas del juego, las normas morales de origen adulto y la evolución de la noción de justicia. (Piaget, 1984)
 
5.1.- Las reglas del juego
En su estudio sobre las reglas del juego, Piaget identifica cuatro estadios:
 
  • Estadio motor individual (hasta los 2 años): No existen reglas de juego propiamente dichas.
  • Estadio egocéntrico (2 a 5 años): El niño imita a los adultos y, aunque juega con sus pares, aún no comparte reglas de juego establecidas.
  • Estadio de cooperación naciente (7 a 8 años): Se comienzan a pactar colectivamente ciertas reglas, aunque prima el control mutuo entre los jugadores.
  • Estadio de codificación de reglas (11 a 12 años): Se elaboran y formalizan las reglas del juego, además de debatirse su pertinencia y sentido.
Este análisis sobre el juego llevó a Piaget a formular una serie de estadios en relación con la conciencia sobre las reglas:
 
  • Primer estadio: No hay conciencia de la regla, pues aún no existen como tales.
  • Segundo estadio: Las reglas se perciben como sagradas e inmodificables, atribuyéndose su origen a la autoridad adulta. Su alteración se considera una violación o falta grave.
  • Tercer estadio: Las reglas adquieren un carácter racional y autónomo. Son producto de acuerdos mutuos y pueden modificarse con el consentimiento del grupo. 
5.2.- Las normas morales de origen adulto y desarrollo del juicio moral infantil
En su segunda investigación, Piaget aborda el impacto de la presión adulta en la conciencia infantil y distingue dos etapas en el desarrollo del juicio moral:
 
5.2.1.- Etapa heterónoma
El realismo moral surge del conflicto entre las obligaciones impuestas y el egocentrismo infantil. Al vivir en un mundo basado en lo concreto, el niño asume el cumplimiento de las normas adultas como si de cosas concretas también se tratasen, como realidades inalterables que deben cumplirse de manera literal. A este fenómeno se le conoce como heteronomía del deber.
 
Entre los 5 y los 10 años, se observan cambios graduales en esta percepción:
  • Hacia los 7 años, surge y se desarrolla el juicio de la responsabilidad objetiva, en el que la fidelidad a la norma se valora en función de las consecuencias fácticas de los actos cometidos.
  • A los 9 años, el juicio contempla las intenciones y motivaciones detrás de las acciones de los individuos que infringen o no, a conciencia, las normas. A este proceso se le denomina responsabilidad subjetiva.
Este proceso se relaciona con la creciente capacidad del niño para comprender la reversibilidad de los cambios físicos y la interconexión entre los acontecimientos. En este punto, las normas dejan de percibirse como cosas concretas, físicas e inmutables, y el niño comienza a construir reglas de manera colectiva con sus pares.
 
"A La necesidad de decir la verdad e incluso de buscarla por sí mismo, efectivamente, solo es concebible en la medida en que el individuo piensa y actúa en función de la sociedad, y no de toda la sociedad (pues, precisamente, las relaciones de presión entre superiores e inferiores empujan en muchos sentidos a estos últimos a la mentira), sino de una sociedad basada en los principios de reciprocidad y respeto mutuo, o sea, de cooperación" (Basanta, Ormart & Brunetti, 2002).
 
5.2.2.- Etapa autónoma
Una de las principales características de esta etapa es que el niño empieza a reconocer que las obligaciones hacia las normas (moral) son flexibles y que se establecen en función de acuerdos e interpretaciones. Es a partir de los 10 años, y en concordancia con el desarrollo de la capacidad de abstracción, que los niños reflexionan sobre la naturaleza de las normas y las cuestionan. La maduración biológica trae aparejada consigo una serie de cambios que potencian sus capacidades intelectuales y motrices. Sobre esta base, y en comandita con una mayor integración social colectiva (mediante el grupo de amigos) y sus consecuentes experiencias, el púber y el adolescente consideran las situaciones particulares de acción moral. Surgen los sentimientos morales, atendiendo a las motivaciones de los sujetos para acatar o transgredir determinada norma, formando principios morales y afirmándolos de manera autónoma.
 
Es necesario recalcar que "entre una etapa y la otra existe un estadio intermedio de interiorización y generalización de normas" (Pizano, 2012; p. 83).
 
5.3.- El desarrollo de la noción de justicia
El desarrollo de la noción de justicia es una consecuencia natural de los procesos anteriores. Piaget concluye que las relaciones entre pares, en términos igualitarios y cooperativos, son esenciales para la construcción del sentido de justicia, siendo clave para ello la actitud de respeto y el sentimiento de solidaridad.
 
De esta manera, la justicia puede entenderse como la operativización del criterio de lo moral. De ahí que los más pequeños opten por la sanción expiatoria —las normas no se transgreden—, mientras que los más grandes opten por la sanción de reciprocidad —las normas pueden ser transgredidas, pero debe primar el respeto y el trato equitativo—, sugiriendo resarcir el daño.
 
Piaget distingue tres períodos en el desarrollo de la noción de justicia, los cuales varían en función del desarrollo moral:
  • De 6 a 8 años: La justicia equivale a obediencia; las normas impuestas por el adulto deben cumplirse sin cuestionamientos.
  • De 8 a 11 años: La justicia se asocia con la igualdad, ya que el niño desarrolla un sentido de reciprocidad y cooperación en el trato.
  • De 12 años en adelante: La justicia se entiende como trato equitativo, es decir, como una "igualdad sensible a la situación particular" (Basanta, Ormart & Brunetti, 2002). En este nivel, el juicio moral considera tanto las normas como las intenciones y motivaciones de quienes las transgreden.

El desarrollo de la noción de justicia en el niño evoluciona desde una visión rígida y punitiva hacia un principio basado en la reciprocidad y la equidad. Este proceso refleja la maduración de su pensamiento moral y su creciente capacidad para comprender la complejidad de las normas sociales.

 



Basanta, E., Ormart, E. & Brunetti, J. (2002). La psicología del desarrollo moral según Piaget y Kolhberg: antecedentes y prospectivas. Revista Argentina de Psicología. Asociación de Psicólogos de Buenos Aires. Año XXXIV, N° 45. https://www.academia.edu/38695828/Eticar_La_psicolog%C3%ADa_del_desarrollo_moral_seg%C3%BAn_Piaget_y_Kolhberg_antecedentes_y_prospectivas_1
Leliwa, S. & Scangarello, I. (2011). Psicología y Educación. Editorial Brujas.
Montañés, J. (1989). Psicología evolutiva y educación. Piaget versus Vygotski. Ensayos: Revista de la Facultad de Educación de Albacete. N°3. https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=2282539
Mounoud, P., & Sastre (trad.), S. (2013). El desarrollo cognitivo del niño: Desde los descubrimientos de Piaget hasta las investigaciones actuales. Contextos Educativos. Revista De Educación, (4), 53–77. https://doi.org/10.18172/con.486
Munari, A. (1994). Jean Piaget. Perspectivas: Revista trimestral de educación comparada. Paris. UNESCO. Vol. XXIV. N° 1-2. https://blogs.ead.unlp.edu.ar/psicologiagenetica/files/2014/08/munari_piaget.pdf
Navarro, L. (2017). El pensamiento matemático: una herramienta necesaria en la formación inicial de profesores de matemática. Varona, Num.01. https://www.redalyc.org/journal/3606/360670686012/html/
Piaget, J. (1984). El criterio moral en el niño. Ediciones Martinez Roca.
Pizano, G. (2012). Psicología del aprendizaje. UNMSM.
Smirnov, A. (1961). Psicología. Imprenta Nacional de Cuba.
Zegarra, C. & García, J. (s.a.) Pensamiento y lenguaje. Piaget y Vygotsky. https://cmapspublic2.ihmc.us/rid=1JHMXKFJG-1GQVXS1-1756/PENSAMIENTO%20Y%20LENGUAJE%20PIAGET%20Y%20VYGOTSKI.pdf

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