El curso “Aprendizaje
centrado en el alumno”, es un curso desarrollado en 3 unidades de aprendizaje.
Su propósito es lograr que los estudiantes, de la maestría en Docencia
Universitaria y Gestión Educativa de la Universidad Tecnológica del Perú (UTP),
comprendan y apliquen el enfoque y la metodología pedagógica activa, orientada
hacia la participación central de los estudiantes en la construcción de su
propio aprendizaje.
Esta pedagogía se
sustenta en el constructivismo, es decir una corriente de pensamiento y/o paradigma
epistemológico, que asume la práctica del sujeto como la vía más eficaz y
eficiente para lograr aprendizajes significativos. Esta práctica no solo estaría
signada por la interacción del sujeto con su medio natural sino también con su medio social.
Ello supone derribar
viejos postulados acerca del proceso pedagógico, tales como creer que los
estudiantes vienen a la escuela con un desconocimiento absoluto de las cosas,
sean estos hechos naturales o sociales; creer también que el docente es quién
les traslada aprendizajes a los estudiantes, confiriéndoles un carácter pasivo
a los mismos. En tal sentido, y para desmentir esto, nos dice Bain, (2007) que el conocimiento es construido, no recibido.
Esta pasividad
atribuida a los estudiantes se hace extensiva a los aspectos socioemocionales y
afectivos. Se asume desde la pedagogía tradicional que una serie de
condicionamientos operantes, mediante los refuerzos negativos, traerían consigo
conductas “apropiadas” de los estudiantes. Estas creencias y prácticas trascienden
a las representaciones, las mismas que son
formas de apropiación del mundo exterior… y que se construyen a partir de
experiencias. (Covarrubias, 2004). Así pues:
La representación que tiene el profesor de sus
alumnos, lo que piensa y espera de ellos, las interpretaciones y capacidades
que les atribuye, no sólo es un filtro que le lleva a interpretar de una u otra
forma lo que hacen, sino que puede llegar incluido a modificar en ocasiones el
comportamiento real de los alumnos en la dirección de las expectativas
asociadas con dicha representación. Pero el principio opera también en sentido
inverso, y la representación que los alumnos tienen de su profesor, lo que
piensan y esperan de él, las capacidades e intenciones que le atribuyen,
condicionan en gran medida su interpretación de todo cuanto hace y dice y puede
llegar también, en algunos casos a modificar el comportamiento del profesor en
la dirección de las expectativas asociadas con dicha representación. (Coll, 1993)
Esto quiere decir
que la concepción que tiene cada uno
acerca de sus respectivos roles (Covarrubias, 2004), marca
indefectiblemente los procesos pedagógicos.
Por su parte, el
enfoque pedagógico constructivista, es un enfoque que se centra en el
estudiante concibiéndolo como constructor de sus propios aprendizajes. De allí
que existe en primer lugar una preocupación por establecer climas afectivos y
socioemocionales adecuados basados en la confianza en las capacidades de los
estudiantes; así como la implementación de metodologías activas que trasladen
el centro de atención y acción del profesor al alumno. Tal como sostiene Don
Finkel, (2008) la metodología más adecuada de un profesor es la de dar clases
con la boca cerrada. Este conciso mensaje resume el bagaje metodológico propio
del constructivismo.
Pero exploremos un
poco más las premisas teóricas sobre las que se sustentan las metodologías
activas centradas en los estudiantes.
Piaget es uno de los
investigadores y teóricos fundacionales del constructivismo, quien afirmó que
es el sujeto, finalmente, quien interactúa con el objeto del conocimiento. Por
su parte Vigotsky reafirma esta idea pero, le añade el componente social; es
decir, que la interacción del sujeto con el objeto del conocimiento lo hace a
su vez en interacción con otros sujetos. Y por último Ausubel contribuye a toda
esta construcción epistemológica con, la condición de significatividad que
deben tener los aprendizajes para los estudiantes.
Sobre la base de
este nuevo paradigma y teoría constructivista, se levanta una gran estructura
metodológica que encuentra su argamasa en el establecimiento de lo que ha
venido a denominarse posteriormente como proceso de enseñanza-aprendizaje. Es
decir, que a partir de reparar, y fundar teóricamente, en la participación de los
actores educativos (docente y estudiante) es que se desarrollan las distintas
estrategias de aprendizaje significativo, unas de enseñanza y otras de
aprendizaje.
Todo este proceso
del establecimiento de un nuevo paradigma y la estructura metodológica
levantada, en función de lo primero, pudo ser posible a través de las
investigaciones que se centraron en los estudiantes para determinar cómo es que
se aprende. Vale decir, en el reconocimiento y explicación de los procesos
cognitivos que se activan en los sujetos y las acciones que deben operarse para
lograr el aprendizaje.
Estos tópicos
han sido tratados en el curso de la referencia, en el marco de la aplicación de
metodologías activas y que han conducido a la elaboración (aplicación) de un
diseño de sesión de aprendizaje bajo los principios metodológicos del
aprendizaje centrado en el estudiante.
Erick Robles Moran
20 de marzo de 2016
20 de marzo de 2016
Referencias
Bain, Ken. (2007). Lo
que hacen los mejores profesores universitarios. Valencia: Universitat de
valencia. servei de publicacions.
Coll, Cesar. (1993). La representación mutua profesor/alumno y sus repercusiones sobre la
enseñanza y el aprendizaje. En: Desarrollo Psicológico y educación II.
Psicología de la Educación. Madrid: Alianza.
Covarrubias, Patricia. (2004). La interacción maestro-alumno y su relación con el aprendizaje. En:
Revista Latinoamericana de Estudios Educativos. Vol. XXXIV, Número 1. Distrito
Federal: Centro de Estudios Educativos.
Finkel, Don. (2008). Dar clase con la boca cerrada. Valencia: Universitat de valencia.
servei de publicacions.