domingo, 13 de octubre de 2013

La naturaleza alerta

Frente al impulso creador por acotar el espacio silencioso con poesía, la naturaleza siempre está alerta. Esta parece ser una realidad en la que participa el poeta Erick Robles con su primera publicación La luna en guardia, un universo de imágenes que se refugia en la atmósfera natural para aprehender temas como el amor, la infancia o la existencia. Desde el título (y de hecho también desde la portada), la obra invita a pensar en la posibilidad del astro nocturno como el irradiador de símbolos que libra al poeta de una presunta oscuridad, mientras más se ilumina la voz es más fuerte. No obstante, en lo que puede considerarse como un amanecer literario, el magisterio de la luna dará paso al sol, entre el género de la poesía a la narrativa, donde ambos serán finalmente entidades expectantes y dadoras de sentido en el universo que el autor perfila.

El primer apartado, “La luna en guardia”, es la presentación inicial de las condiciones y el entorno en el que se sitúa la voz poética, o quizá la búsqueda de un correlato tangible. La naturaleza, siempre real y sensitiva, entra a tallar para dar orden y disposición a la espesura anímica del poeta o ser el anclaje de figuras gravitantes en su universo. Este es el caso de la presencia femenina que en muchos episodios impregna esta atmósfera de dicha y congoja. Por un lado, es la presencia de la amada configurada desde lo caudaloso del río y el vaivén del viento (“Caricia muerta”, “Renuncia”, “Un cielo muere entre tus brazos”). En la otra orilla, sin embargo, la evocación de la madre causa desasosiego y estremecimiento. El poema “Para encontrarte” manifiesta claramente esta idea desde el diálogo que el autor establece con el epígrafe del poema “Los pasos lejanos” de César Vallejo. Así como el retorno a la madre es también un retorno al hogar y a la provincia en la poesía de nuestro vate universal, el poema de Robles intenta recuperar el calor materno y hogareño con las imágenes que remiten a un entorno doméstico “el plato de sopa, la falda al vuelo” donde la madre es una constante que destruye el tiempo para hacerse imperecedera y al mismo tiempo devolver la condición infantil que se asume en su carácter atemporal. Así, para el poeta la madre “abatana el tiempo”, un neologismo casero que resume, en un acto materno-cotidiano, el poder de la figura materna para docilitar todo hasta las ataduras temporales. Con esta figura, el autor revela, también, otra arista importante en su obra, el retorno al pasado.

En el segundo apartado, “Una porción de nuestro abismo”, los poemas se vinculan dentro de una indagación existencial importante, pero no descuidan, al mismo tiempo, el establecimiento y la toma de posición de la naturaleza, que es con lo que finalmente se vinculan. La exaltación del abismo, por ejemplo, es la constatación de la profundidad e inmensidad que acecha al ser humano dentro de la naturaleza, y también es la noción del vértigo existencial que arrastra al hombre hacia abajo, su caída. En este sentido, el apartado privilegia a la poesía que discurre sobre la vida, la conciencia y el amor dentro de la determinación paisajística de cumbres, mares, horizontes y amaneceres (“Avizoro cumbres”, “Una imagen yace”).

Así como la determinación de su atmósfera, se destaca que Robles establece en los elementos de la naturaleza un lenguaje luminoso que irradia su propia naturaleza y determina el sentido de sus imágenes. El sol y la luna, en una su función primigenia: irradiar luz ya sea de día o de noche, se convertirán en moradas de significado y en los quiebres intermitentes que dan forma, a lo que considero, la propuesta más notable del autor.

La luna observa y acompaña el camino y el devenir del poeta, se convierte en una entidad silenciosa que rodea y forma parte, desde su posición, de la aparición del ser amado (cito un fragmento del poema): “Tras tus pestañas y ríos de plata / en donde un cojo afecto y una canción entrecortada / traerán mudas palabras sin que la luna diga nada”. El astro, a su vez, resguarda el sentido de la noche, en donde se es proclive al desborde del alma como en el poema “Perder el juicio no es lo mismo que perder el juicio” (cito al poeta): “Esta noche recuento excentricidades en mi sano juicio / ¿qué mueve esta agitada alma? / la luna es misteriosa siempre cómplice”. Tras los desequilibrios nocturnos, de vena romántica, la luna parece proteger y encubrir la lógica de la que el poeta no participa, como buscando también colaborar con ese quiebre existencial. La luna envuelve y vigila un sentido que el poeta siente como inexplicable y es en este resguardo nocturno y febril en el que se instala el ser amado. Otro ejemplo es el poema que titula el texto “Con la luna en guardia”, los ojos son valorados como órganos vigilantes y custodios que envuelven y abrazan tensionando el lugar común planteado hasta ahora (para ello, cito un fragmento): “Siempre los pensé / lagos inmensos con chispeantes luciérnagas / llanos despejados con la luna en guardia”. La presencia del astro es la complicidad vertida finalmente en el ser amado como aquel que ahora resguarda el sentido del propio universo del poeta.

La serie de poemas finaliza con un cuento titulado “Resplandor”. Teniendo, esta vez, al sol como irradiador de sentido y al mar como expectante, el relato se construye entre la infancia y el amor de dos niños. Con el paso de la historia, la madurez del protagonista implicará su acercamiento a la ciudad y el alejamiento de la naturaleza y del amor. Sin embargo, el sol es omnipresente en la vida del protagonista y vierte de luz a su mundo siendo la irradiación el mecanismo que lo retorna a la infancia y, ahora, abriga de sentidos sus recuerdos. A esto, el narrador le denominará resplandor, un brillo que ilumina cuando hay amor entre dos personas y que se vuelve angustia cuando hay soledad. En el texto el resplandor es más intenso en la niñez porque la presencia del ser amado intensifica el brillo, pero en la adultez este carece de sentido y no puede abrigar (salvaguardar) nada. Así con el amor que se va, el protagonista de la historia es un resplandor “desolado”.

El relato finaliza con el retorno del protagonista al mar (que ya se adelanta en el poema “Avizoro cumbres”) y la búsqueda de su infancia, antes de que la noche cubra de oscuridad su luz y los dominios que en este habitan sean otros (cito un fragmento del cuento): “porque esta noche negra hasta la elegancia es telón que cierra; en realidad es infinita y me asfixia”. La luz ilumina su propia vida de sentido, como una empresa que lucha contra la noche por su carácter aciago, apocalíptico y con una lógica que el autor ya revela como ajena. Así como el sol se hunde en el mar al atardecer, el protagonista regresará al mar, que es inmensidad y donde es nuevamente niño (pequeño), mientras su propia luz es devorada por la llegada de la noche para finalmente morir.

Como quien levanta la cabeza y apunta los ojos hacia el cielo en la noche, la ópera prima de Erick Robles también plantea fijar nuestra mirada en una tradición que ha poseído a la luna en las intermitencias creativas literarias concluyendo que la luna siempre resguarda al poeta. Tomando en cuenta esta noción, la propuesta del autor busca construir su propio lenguaje potencializando los elementos de la naturaleza y dotándolos de cualidades que perfilan con destellos su propia morada poética. El carácter del poeta se vale de una lejanía fundamental y contemplativa de ambas figuras para hacer más cercana la experiencia vital o aprisionar, al mismo tiempo, con la condición física y sensitiva de la naturaleza, todo lo que gravita en su universo. En este ritmo, pareciera concluirse que finalmente el resguardo lunar y la iluminación solar no son más que dos maneras, en distintos momentos del día, de salvaguardarse del mundo.

Pamela Medina(*)
Junio 2013
(*) Es licenciada en Literatura por la Universidad Nacional Federico Villarreal con la tesis "El discurso antiheroico en Habitación en Roma de Jorge Eduardo Eielson".Ha realizado estudios complementarios de Literatura en la Universidad Antonio Ruiz de Montoya y especializaciones en redacción en el Centro Cultural de la Pontificia Universidad Católica del Perú y en la Editorial Estruendomudo. Como investigadora se dedica al estudio del género de la poesía y su vinculación interdisciplinaria con el arte. Algunas de estas reflexiones forman parte de las memorias de las Jornadas Andinas de Literatura Latinoamericana de Estudiantes (JALLA E) y el Congreso Internacional de Poesía Hispanoamericana. Ha publicado artículos y reseñas en revistas del medio como Lhymen, Tipshe, la Revista Peruana de Literatura y Distopía literaria. En el campo de la edición, se ha desempeñado como codirectora de la Revista de Crítica Literaria Nudos y Laberintos, editora y correctora en diversas editoriales del medio. Actualmente, es candidata a magister en Literatura Peruana y Latinoamericana por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos con un proyecto de investigación dedicado a la obra plástica y escrita de Jorge Eduardo Eielson.


PRESENTACIÓN DEL LIBRO "LA LUNA EN GUARDIA" EN LA FERIA INTERNACIONAL DEL LIBRO DE LIMA, 30 DE JULIO DE 2013

lunes, 1 de julio de 2013

"La luna en guardia", el encanto de los versos que aún se crean por inspiración

La luna en guardia conserva el encanto de los versos que aún se crean por inspiración, pero por una moderna inspiración que congrega a la tradición romántica con la conciencia que dosifica a la exaltación. En la “Razón ardiente”, según Apollinaire, hay conciencia del artificio estético que no deja de ser pasión humana; de ese modo, la poesía asimila al mismo sufrimiento: “Toda una vida acopiando penas / a la espera de abrevar este llanto. Así, a guisa suya, Erick Robles maneja algunos referentes considerados como obsoletos por la mayoría de “estetas” de estos tiempos: el credo en el mito de la mujer amada que se transmuta, artísticamente, en la madre, la luna, la revuelta, la libertad, su propio Narciso… Por consiguiente, sin caer en el fácil panfleto ni en el versículo que pretende ser anécdota, el poeta labra su palabra y, a la vez, haciendo una suerte de balance de su experiencia vital, confiesa las paradójicas fuentes de su obra: la soledad carcelera en medio de la urbe y la esperanza de reconquista del seno de la madre-sosiego: “Preparo las hojas de té para el cansancio / mientras escapa del alma un lebrel / […] Ha ido lloviendo tras los años tu ternura / y yo aún sigo andando para encontrarte…”.

jueves, 18 de abril de 2013

Globalización, Regionalización de nuevos mercados y Estados - Nación


Cuando Anthony Giddens sostiene que los radicales adeptos y los escépticos antagonistas de la globalización, ven este fenómeno desde una perspectiva económica[1], no le resta razón. Empero su crítica estriba desde la posición de quién ve en las múltiples dimensiones de lo social posibilidades de realización humana. Hasta ahí bien, pero el papel central que juega lo económico en la globalización no sólo se sustenta en el ejercicio de una racionalidad instrumental, característica del capitalismo salvaje en su versión neoliberal; sino también por lo que para la tradición marxista significa la política como expresión concentrada de la economía”[2], que es casi como decir que “la economía es la expresión desconcentrada de la política”.

Lo importante aquí es, en todo caso, explicar la relación existente entre lo económico, lo social, lo cultural y lo político, como dimensiones en juego en el marco de la globalización. Ciertamente, en el mundo actual nada o casi nada puede ser posible si es que no hay posibilidades de satisfacer necesidades básicas tales como la propia subsistencia. El desarrollo de otros satisfactores, entendiéndose estos como los relacionados al crecimiento espiritual pueden muy bien, en determinadas circunstancias, muy escasas ellas, ser anteriores a la satisfacción de las necesidades básicas.

Lo que viene suscitándose es que el proceso de globalización, de algún modo, está dando la razón a los viejos postulados marxistas acerca de que, a partir de lo económico es que se desbrozan o desenmarañan todas la demás dificultades existente para el desarrollo humano. Aunque este fenómeno sea utilizado como “estrategia, [al pregonar el] “impulso del desarrollo de los países mediante un crecimiento económico [para] erradicar la pobreza, [y en] donde los interés financieros de las empresas multinacionales escapan a todo control de los Estados”[3].

Desde otro lado, pero apuntando a la misma dirección, lo tecnológico y su avance desmesurado en los últimos tiempos, ha permitido que los canales de comercialización capitalista se potencien y extiendan no sólo en cuanto a su impacto espacial, sino a las propias formas de variabilidad en que se pueden manifestar y realizar.[4] Pero hay que tener en cuenta que este avance tecnológico es posible gracias al desarrollo de la investigación auspiciada por grandes capitales.

Así pues, restringir la visión sobre la globalización a un enfoque que sólo privilegie la descripción del desarrollo tecnológico es negar su intima imbricación con los demás factores que la componen. Por ejemplo, Beck cita a Robins para indicar los impactos del “desarrollo del mercado mundial para las culturas, identidades y modos de vida”; dice, “la globalización del quehacer económico está acompañada de olas de transformación cultural, en el seno de un proceso que se llama ‘Globalización Cultural’”[5]. Uno de los casos concretos de esta afirmación es la extensión de las grandes cadenas comerciales y corporaciones multinacionales y transnacionales en el mundo, quienes llegan con sus descomunales aparatos propagandísticos y publicitarios, además de formas de relacionamiento social desde la atención al público y dinámicas de trabajo del personal y cultura organizacional hasta las condiciones económicas que imponen a los estados para desarrollar sus inversiones.[6]

La aplicación de conceptos tales como etnocentrismo, policentrismo y geocentrismo, para explicar el comportamiento de los altos ejecutivos de las corporaciones en los países en donde desenvuelven sus actividades, dan cuenta, a su vez de la carga cultural con la que impactan sus zonas de influencia y al conglomerado social que se asienta en su interior.[7]

En el Perú la actividad minera desenvuelta por las corporaciones, trae consigo la emergencia de una serie de manifestaciones locales reivindicativas de índole política, social y económica. Pero lo que caracteriza esta relación de contradicción es la condición de subalternidad de los pueblos y países en los que se desarrolla la inversión privada extranjera. La relación es la de globalizadores y globalizados.

Otra expresión de esta subalternidad es la que encontramos en la relación que establecen los sujetos de los pueblos y países con el resto del mundo, a través de los medios de comunicación de base eléctrica (televisión e internet). La cultura que se extiende por estos medios de comunicación es eurocéntrica, es decir, hegemónica occidental. El término glocalización[8] hace referencia precisamente al hecho de que estos contenidos son reinterpretados con códigos culturales locales, entretejiendo idiosincrasias direccionadas por la cultura hegemónica. Sin embargo, existe resistencia cultural en los pueblos, naciones y países, quienes tratan de mantener independencia. La China, por ejemplo, mantiene un control del espacio virtual, bloqueando servidores y censurando información de sitios web y redes sociales como Google, Facebook y Twiter entre otros[9].

Así pues, los países van tomando medidas contra diversas formas de penetración del “libre mercado”, (cuando no tienen gobiernos liberales, como es en la mayoría de los casos) comandada por las transnacionales y multinacionales que impactan incluso, en la constitución política de los demás países en el mundo, en particular de los Estados-nación periféricos. Para graficar mejor esta situación veamos una de las manifestaciones atentatorias a los Estados-nación y las posiciones políticas alternativas a estas.

Por ejemplo, Martha C. Vargas nos plantea que “las políticas de globalización, cuyo motor son el capital financiero mundial y las empresas multinacionales, tienden a atomizar en regiones a la mayoría de estados nacionales, a través de la descentralización y de la autonomía regional en boga. Estas políticas buscarían limitar, reducir y fragmentar la actividad y estructura estatales de los países de mediano y bajo desarrollo. Desde luego, los Estados más poderosos, cuyas potestades abarcan latitudes cada vez más dilatadas, no se desintegran, sino que, por el contrario, se consolidan”[10]. Conviene destacar esta idea del “desarrollo [de la autonomía] regional en la era de la globalización”[11]; pues autores tales como Kenichi Ohmae, además de los mencionados por Martha Vargas[12], sostienen desde una perspectiva apologética del desenvolvimiento de las grandes corporaciones el “socavamiento de los Estados-Nación por el desarrollo natural de la economía global, dando lugar al surgimiento de las regiones”. Ohmae se refiere pues, al concepto de Región-Estado en oposición al de Estado-Nación. Siendo para él, “más que una unidad política una unidad económica. Aunque algunas Regiones-Estado pudieran ser equivalentes a unidades políticas”… “Pero también dentro de un Estado-Nación pueden crearse micro-regiones”[13]; o a decir de Sergio Boisier “estructuras semejantes a cuasi-estados supranacionales y la vitalización de territorios subnacionales como nuevos actores de la competencia internacional”[14]. A estas unidades Kenichi Ohmae las conceptualiza como Región Estado[15]. Pero estas conceptualizaciones y/o enfoques abonan a la consolidación de los Estado-nación origen de las multinacionales y transnacionales.

Sin embargo, y como venía diciendo líneas arriba, los Estados-Nación periféricos han encontrado formas de realización política, que llevan adelante para frenar los embates de los globalizadores. Una de esas formas de realización política es lo que se ha venido a denominar la “regionalización estructural de nuevos mercados”[16], según este enfoque los diversos Estados estarían apelando a formas de “integración política regional sobre bases económico-comerciales y financieras –llevada a cabo mediante instrumentos como la cooperación interestatal, la zona de libre intercambio, la unión de aduanas, el mercado común, la unión monetaria- [como] importante valor geopolítico”[17] para la constitución de escenarios de desarrollo económico y de estabilidad política. Los mismos que contrarrestarían las intenciones de las transnacionales y multinacionales (y los países y gobiernos que los apoyan) de debilitar los Estados-Nación, para seguir hegemonizando el mercado mundial.

Al interior de estas regiones supranacionales se están expresando fenómenos políticos inéditos, que bien podrían derivar en la reconfiguración de los Estados. Por ejemplo, hasta no hace mucho, toda posibilidad de incorporación al mercado, de parte de regímenes o gobiernos de izquierda, podía ser considerada como una herejía; sin embargo, esto ya no es así. Los gobiernos de izquierda del hemisferio sur de América Latina así lo han demostrado. El caso de Brasil es, sin duda, uno de los más ponderados. A esto hay que agregar que el modelo de la “regionalización estructural de nuevos mercados” ha sido muy bien aplicada por los presidentes del Brasil desde Fernando Cardoso (e impulsado particularmente por Inácio Lula da Silva), quienes abiertamente se han atribuido el papel de líder regional en Sudamérica[18]. El proyecto político de integración regional, vale decir, UNASUR[19] y sus iniciativas tales como el IIRSA[20], representan los avances, y la más clara demostración que esa iniciativa emprendida por Brasil en el año 2000 era realmente seria, y enfrentaría la expansión de los Estados Unidos, hacia esta parte del continente, a través del ALCA[21].

Como podemos observar esta direccionalidad, hacia la integración regional suramericana, tuvo y tiene lugar, gracias a las expresiones políticas de los gobiernos de izquierda elegidos en países sudamericanos como Brasil, Venezuela, Argentina, Ecuador, Paraguay[22] y más recientemente Uruguay y Perú. A este fenómeno de resurgimiento de la izquierda se le conoce como el “nuevo desarrollismo” que a decir de Luiz Carlos Bresser-Pereira, se trataría de una “estrategia nacional de desarrollo como tercer discurso entre el populismo burocrático y el liberalismo ortodoxo”[23]. Para este nuevo desarrollismo el mercado no lo es todo, la dirección política del Estado debe basarse en acuerdos nacionales que velen por objetivos más trascendentes para la nación (la libertad, la justicia social, la democracia) que el sólo crecimiento económico y las demandas del mercado; sin embargo tampoco es proteccionista pero no por eso deja vulnerable a los sectores económicos nacionales, es más se proyecta en generar condiciones favorables para la competitividad de los sectores económicos nacionales; y por último “el nuevo desarrollismo entiende que el estado es un instrumento de acción colectiva por excelencia de la nación”[24].

Por su parte Félix Jiménez anota que debe de trascenderse a un razonamiento dicotómico del Estado Vs. el Mercado. Y propone la necesidad de desarrollar una economía nacional de mercado sustentada en el desarrollo de los mercados internos, para lo cual se necesita “facilitar el desarrollo de la capacidad empresarial nacional”[25]. A las élites exportadoras este planteamiento no les convence, sin embargo es el predicamento de países como Brasil el cual tiene un papel relevante en el escenario económico global gracias a su economía mixta.

Así pues, no son convenientes las medidas económicas proteccionistas, a fin de cerrar las fronteras políticas y comerciales. Conveniente, en cambio, es que el Estado dirija el desarrollo competitivo de las diferentes potencialidades del país, llámense estas: capital económico, cultural y social, etc.; con el propósito de establecer relaciones políticas y económicas más o menos equitativas e igualitarias con los demás países, corporaciones o empresas multinacionales y transnacionales. Sólo en estas circunstancias resultan válidas las medidas de protección contra la acumulación exagerada de bienes, generadora de inequidades. Sin embargo, existen presiones en el mercado internacional dado que las reglas que la rigen son las impuestas por los países, corporaciones o empresas multinacionales y transnacionales al hegemonizar el desarrollo tecnológico que permite el desarrollo de los procesos productivos y sistemas de comercialización. Desde esta perspectiva, es necesario potencializar todo aquello que nos permita, desde lo tecnológico, impulsar el desarrollo de las cadenas o líneas de producción. Para este fin la cultura, el acuerdo social y la autonomía e independencia política del Estado son los pilares sobre los cuales puede viabilizarse lo económico en el marco de un escenario comercial local-internacional altamente competitivo en el que se desenvuelve actualmente el país.

En el discurso del CADE 2011, el Ministro de economía y finanzas, Castilla Rubio, señalo como su décimo y último desafío: “lograr una capacidad para competir exitosamente en el mercado internacional y así posicionar al Perú como la puerta de entrada de los países del Asia a América y viceversa”. Así pues, aunque mi planteamiento pueda entenderse, en términos generales, adscrito al discurso oficial, éste se diferencia en aspectos esenciales determinados por la caracterización y representación del Estado que le atribuyo. Quiere decir, que el origen y extensión de esta orientación ha de variar en la medida que la política del Estado represente políticamente una alternativa social distinta. Y digo esto pues, los procesos productivos y sistemas de comercialización, son usufructuados por élites y el crecimiento económico que se evidencia en el país, es un crecimiento macro-económico y no un crecimiento de las economías populares[26].

De tal suerte que en el tema de la reconfiguración de los Estados, en el contexto de la Globalización, es pertinente observar que estos mismos y sus funciones adquieren variables que dependen de la composición de sus sistemas sociales dominantes.

Por último, la variabilidad de la orientación competitiva en el seno del sistema económico mundial, expuesta líneas arriba, dependerá de los fundamentos sociales y sobre todo políticos que reconfiguren y alineen a los viejos Estado-Nación.

Erick Robles Moran
18 de abril 2013



[1] GIDDENS, Anthony. Un mundo desbocado. Los efectos de la globalización en nuestras vidas. Madrid. Taurus. 2000. Pp. 22 – 23.
[2] AMIN, Samir. El imperio del caos: la nueva mundialización capitalista. Madrid. IEPALA. 2008. Pág. 146.
[3] CASTRO DÍAZ, Esteban. El fenómeno de la Globalización como amenaza a la seguridad y defensa nacional. Lima. (s.e.). 2005.
[4] GIDDENS, Anthony. Op. Cit.
[5] BECK, Ulrich. ¿Qué es la globalización?: Falacias del globalismo, respuestas a la globalización. Barcelona. Paidos. 2008.
[6] MARTIN, Hans-Peter; SCHUMANN, Harald. ¿A quién pertenece el Estado? La decadencia de la política y el futuro de la soberanía nacional. En: La trampa de la globalización: el ataque contra la democracia y el bienestar. Madrid. Taurus. 1999. En: http://www.rtve.es/noticias/20100323/cronologia-batalla-google-contra-censura-china/324725.shtml
[7] Postura etnocéntrica: es la idea provinciana de que los mejores métodos y prácticas de trabajo son los del país donde está la matriz de la compañía. Los gerentes que se adhieren a esta postura piensan que los extranjeros no poseen las destrezas, competencias, conocimientos o experiencia que sus compatriotas. No confiarían a los empleados extranjeros decisiones o tecnologías fundamentales. Postura policéntrica: es la idea de que los gerentes del país anfitrión (el país extranjero en el que la organización hace negocios) conocen los mejores métodos y prácticas para dirigir sus empresas. Los gerentes de postura policéntrica consideran que las operaciones foráneas son diferentes y difíciles de entender. Así, es probable que no intervengan en las instalaciones en el extranjero y dejen que los empleados locales determinen la mejor manera de hacer las cosas. Postura geocéntrica: es una idea cosmopolita de que hay que aprovechar los mejores métodos y empleados de todo el mundo. Los gerentes con esta postura piensan que es importante tener un punto de vista mundial, tanto en la matriz de la organización en la patria como en las instalaciones situadas en el extranjero. Con la postura geocéntrica, los principales temas y decisiones se consideran en términos globales y se buscan los mejores métodos, cualquiera sea su origen. Extraído de ROBBINS, Stephen y COULTER, Mary. Administración. México. Pearson. 2005.
[8] Neologismo propuesto por Roland Robertson. Puede encontrarse una reseña y comentario al respecto de este proceso de conceptualización en: BECK, Ulrich. Op. Cit. Pp. 77 – 80.
[9] “Cronología de la batalla de Google contra la censura China”
[10] VARGAS TORRES. Martha, Cecilia. Globalización, desarrollo regional y atomización del Estado Nación. En: http://www.ucla.edu.ve/dac/Departamentos/AdmPubII/materiales/desarrollo%20reg%201.pdf
[11] VARGAS TORRES. Martha, Cecilia. Ibíd.
[12] Entre los mencionados por Martha Vargas se encuentran: Alberto Alesina, Orlando Fals Borda, Sergio Boisier, y Luis Lira. Quienes manifestarían la misma posición en relación al surgimiento de la región como socavador del Estado-Nación, por propio proceso natural de la globalización. Entre las instituciones que promueven la aplicación de estas políticas tenemos al Instituto Latinoamericano y del Caribe de Planificación Económica y Social, dependiente de la CEPAL, la misma que forma parte de las Naciones Unidas. Además, institucionalmente, gran parte de los gobiernos de Estados Latinoamericanos están adscritas a esta comisión e instituto, y sus dirigentes y cuadros políticos son participantes de las iniciativas planteadas en este sentido.
[13] VILORIA. R. Oscar. Reseña y comentario al libro de OHMAE, Kenichi, El próximo escenario global. Desafíos y oportunidades en un mundo sin fronteras. En: Revista Venezolana de Análisis de Coyuntura. 2007. Volumen XIII. N°1. Enero-Junio. Pp. 373-379. http://redalyc.uaemex.mx/redalyc/html/364/36413118/36413118.html
[14] BOISIER, Sergio. En busca del esquivo desarrollo regional. Entre la caja negra y el proyecto político. Instituto Latinoamericano y del Caribe de Planificación Económica y Social. 1995.
[15] “El propio Estado-Nación es el antiprogresista e introspectivo y a menudo son las regiones de ese Estado (aunque por supuesto, no todas sus regiones) las que se mueven hacia el exterior y las que trabajan y piensan desde una perspectiva verdaderamente global y sin fronteras. Ya no ven a los Estados como monolitos políticos, sino como una amalgama de regiones. También dirigen su mirada hacia el resto del mundo en busca de capital, tecnología y mercados. No necesitan tener todos los elementos de la prosperidad económica, siempre que el resto del mundo trabaje para ellos y junto con ellos. Por esta razón, la economía global actúa disciplinando a los gobiernos y perfilando regiones. Las fronteras ya no son sino una carga para los viejos Estados-Nación”. OHMAE, Kenichi. El próximo escenario global: desafíos y oportunidades en un mundo sin fronteras. Bogotá. Editorial Norma. 2005.
[16] GRAZIANI, Tiberio. La regionalización de los mercados como factor de integración geopolítica.
[17] GRAZIANI, Tiberio. Op Cit.
[18] OPPENHEIMER, Andrés. Cuentos Chinos. El engaño de Washington, la mentira populista y la esperanza de América Latina. Buenos Aires. Sudamericana. 2006. Pp. 187 – 208.
[19] UNASUR: Unión de Naciones Suramericanas. En: http://www.comunidadandina.org/sudamerica.htm
[20] IIRSA. Iniciativa para la integración de la infraestructura regional suramericana. En: http://www.iirsa.org/index01.asp?CodIdioma=ESP
[21] El Área de Libre Comercio de las Américas o ALCA fue el nombre oficial con que se designaba la expansión del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (Estados Unidos, México y Canadá) al resto de los estados del continente americano excluyendo a Cuba. A partir de la cumbre de 2005 en Mar del Plata el ALCA entró en crisis, al punto que muchos ya lo consideran como un proyecto muerto.
[22] Actualmente Paraguay está suspendido del UNASUR, luego del golpe de estado, o destitución para otros, de Fernando Lugo. Ver: http://www.telesurtv.net/articulos/2013/04/18/afirman-que-reincorporacion-de-paraguay-a-unasur-depende-de-desarrollo-de-sufragios-1157.html Abril 2013
[23] BRESSER-PEREIRA, Luiz Carlos. En nuevo desarrollismo y la ortodoncia convencionalEn: http://www.ejournal.unam.mx/ecu/ecunam10/ECU000401001.pdf 2009.
[24] BRESSER-PEREIRA, Luiz Carlos. Estado y mercado en el nuevo desarrollismo. En: http://www.nuso.org/upload/articulos/3444_1.pdf
[25] JIMENEZ, Félix. Economía Nacional de Mercado: una estrategia nacional de desarrollo para el PerúEn: http://departamento.pucp.edu.pe/economia/images/documentos/LDE-2010-04-11.pdf 
[26] Ex Presidente del Perú. Alejandro Toledo: Crecimiento económico “no chorrea” en los bolsillos de la gente. Acepta que pobreza se ha acentuado. En: http://agenciaperu.com/actualidad/2004/abr/toledo_chorrea.htm 21 de abril del 2004.






miércoles, 3 de abril de 2013

Gestión Socioeducativa: Una propuesta pertinente


La gestión, en sentido bastante amplio, se nos presenta como un proceso coordinado de recursos (humanos y materiales) y actividades conducentes a objetivos. Los mismos, (recursos y actividades) que se integran e interrelacionan de modo esencial con el entorno, las estructuras orgánicas internas de otros procesos, y los productos que se obtienen y/o desean obtener.

El estudio de la gestión, tiene ya más de una centuria de existencia, y son múltiples y diversas las escuelas y enfoques que se han derivado de ella, en función de su aplicación específica a áreas determinadas.

Nuestro interés particular recae en la aplicación de la gestión a la educación:

La gestión educativa busca aplicar los principios generales de la gestión al campo específico de la educación. Su objetivo es estudiar la organización del trabajo en dicho campo y está determinada por el desarrollo de las teorías generales de ambos campos.

Pero no se trata de una disciplina teórica. Su contenido disciplinario responde tanto a los fundamentos de la gestión como a la cotidianidad de su práctica; esta última obedece a los principios generales de la gestión y de la educación. Hablamos, en ese sentido, de una disciplina aplicada, de un campo de acción.[1]

Dicho de otro modo, la gestión educativa tiene entre sus componentes y objetivos la formación y el desarrollo de capacidades en seres humanos (estudiantes, directivos, docentes, padres de familia y comunidad). En tal sentido, se encuentra en la necesidad de plantearse el estudio y evaluación cotidiana de sus logros e interacciones, procesos y resultados.

En resumidas cuentas, el aprendizaje marca la orientación y desarrollo de la gestión cerrando el círculo entre esta y educación. Una organización exitosa es la que puede aprender eficazmente,[2] nos dice Arie de Geus.

A ello hay que agregarle lo que ya Rosa María Torres, nos advertía años atrás, en 12 Tesis para el Cambio Educativo, acerca de la necesidad de vincular escuela con comunidad:

La necesidad de “abrir la escuela” a la comunidad y a la sociedad es un viejo planteamiento y una vieja aspiración. Hoy, dicha aspiración ha pasado a ser, contradictoriamente, a la vez una realidad y una necesidad para la escuela pública latinoamericana: (a) realidad porque la escuela viene de hecho absorbiendo funciones sociales compensatorias que no le corresponden, o bien no asumiéndolas, pero en cualquier caso luchando por subsistir en sociedades económica y socialmente injustas; (b) necesidad porque se han diversificado las herramientas y los espacios de aprendizaje fuera de la escuela, lo que vuelve indispensable trazar el mapa de necesidades de aprendizaje de la población y distribuirlo colaborativamente entre las diversas instituciones y espacios de aprendizaje que están disponibles en la sociedad. En lugar de aislarse, la escuela necesita más que nunca definir su especificidad pero abriéndose a la comunidad y a la sociedad, asumiéndose como centro de aprendizaje comunitario y motor del desarrollo local.

Es indispensable volver a vincular escuela, familia y comunidad, en una relación multidimensional y compleja, no de una sola vía (qué pueden hacer los padres de familia o la comunidad por la escuela), sino de doble vía (qué puede hacer la escuela por los padres de familia y por la comunidad y a la inversa) y conjuntamente (qué pueden hacer todos ellos juntos para asegurar la educación para todos y el desarrollo humano). Es aquí donde resulta útil pensar en un concepto articulador y con un fuerte potencial transformador como el de Comunidad de Aprendizaje[3].

Sin embargo, frente al debate teórico y epistemológico, esta concepción adolece de cierta insuficiencia para entender y desenvolverse en un complejo entramado como es nuestra realidad:

La comunicación, la fluidez y reciprocidad de las conexiones y la potenciación de los recursos forman parte de las redes de interconexiones de los diferentes actores comunitarios. No se trata aquí de una apertura de la escuela a la comunidad o de una interacción entre la escuela y la comunidad sino de una red de relaciones a la que la escuela, la familia y otras organizaciones pertenecen, al estar en una misma comunidad[4].

Esta apreciación holística y sistémica acerca de nuestra realidad, la podemos encontrar en el concepto estratégico y operativo de lo socioeducativo, que derivaría de una comprensión más amplia de lo social y de lo educativo. Así pues, lo educativo no está al margen de lo social; y así como ha de responder a directrices políticas de estado, también trasciende su acción e influencia a la configuración de la sociedad.

Por su parte Cecilia Pereda ha traído a colación la teoría de los sistemas sociales complejos de Niklas Luhmann para describir esta relación entre escuela y comunidad, deslindando con el viejo predicamento en que nos ubicó el pensamiento moderno:

El hecho es que la sociedad se encuentra funcionalmente diferenciada, y estas funciones son asumidas como patrimonio exclusivo de sectores particulares, aunque a la larga tenga que confiar la inclusión social a la regulación autónoma de cada uno de los sistemas funcionales…[5]

Esta diferenciación funcional de la sociedad, no nos permite percibir de manera adecuada las formas orgánicas de existencia social; cuando debemos concebir la escuela como una organización compleja, parte del sistema social existente. Debemos tener siempre presente que la escuela prepara para la vida y su esencial labor consiste en preparar a sus estudiantes para una integración social plena. En consecuencia la escuela y la comunidad se observan a sí mismas y entre ellas establecen una relación recíproca, aunque en la mayoría de casos se desenvuelva en conflicto.

A partir de esta concepción es pertinente examinar las relaciones entre el centro educativo y la comunidad. El problema, al fin y al cabo siendo estructural, implica abordarlo de manera sistémica, y su corolario ha de ser la praxis social participativa.

Para ello es necesario reconocer que en toda organización humana hay una diversidad de posiciones e intereses; y conferirle legitimidad a la gestión de la misma, implica dar cabida a todas las posturas, escuchar todas las voces y respetar sus decisiones. En tal sentido, toda gestión socioeducativa demanda en lo fundamental ser participativa. De allí que sea necesario favorecer “dinámicas autónomas de cambio[6] en las organizaciones e instituciones que posibiliten el aprendizaje de sí mismas[7] para resolver problemas de su entorno.

Por otro lado, el conocimiento de las diferentes realidades y sus problemáticas es otro requisito fundamental para el desarrollo de la gestión socioeducativa, la misma que ha de promover la valoración de esas diferencias culturales y prestar atención a las relaciones de desigualdad y a las asimetrías de poder para conjurarlas; de otro modo no se posibilitarán aprendizajes, y menos fundar organizaciones que aprendan y capaciten a sus participantes en identificar, revelar y enmendar escenarios de exclusión.

Los centros educativos, en relación con sus comunidades, han de ser espacios en los que las desigualdades sociales sean reducidas al máximo, otorgando mayores oportunidades y empoderamiento a sus miembros, afirmando su identidad y formando ciudadanía, es decir, sujetos de deberes y derechos, con autoridad y debidamente capacitadas por propia experiencia en la gestión de sus instituciones. Alcanzar el objetivo de morigerar las desigualdades sociales parte de la proyección social de sus capacidades fortalecidas, logrando posibilitar el acceso del sector de la población más deprimida a las herramientas básicas que le facilitarán su desenvolvimiento en la vida cotidiana mejorando la calidad de la misma[8]. De tal suerte, que las relaciones significativas con el entorno local busquen transformar las instituciones educativas participantes en organizaciones que lideren y encabecen el desarrollo de sus comunidades.

Si consideramos finalmente que “la gestión trata de la acción humana…”,[9] tal como refiere Casassus; la gestión socioeducativa ha de promover como pilares la interacción de las personas, en la relación escuela y la comunidad, basada en correctos procesos de comunicación que desemboquen en compromisos asumidos con la organización y su participación activa en función de concretar el objetivo de mejorar la calidad de vida de los niños, a través del desarrollo de los aprendizajes; el mismo que contribuirá a desarrollar las diferentes dimensiones sociales de sus comunidades.


Erick Robles Moran
03 de abril 2013



[1] CASASSUS, Juan. La gestión educativa en América Latina: problemas y paradigmas.
[2] DE GEUS, Arie. La empresa viviente. Buenos Aires. Ediciones Granica. 1997.
[3] TORRES, Rosa María. 12 Tesis para el cambio educativo. Fe y Alegría. 2005.
[4] DABAS, Elina Nora. Redes sociales, familias y escuela. Buenos Aires. Paidós. 1998.
[5] PEREDA, Cecilia. Escuela y comunidad. observaciones desde la teoría de sistemas sociales complejos.
[6] BOLIVAR, Antonio. Los centros educativos que aprenden: una mirada crítica. En: Contexto Educativo. Revista digital de educación y nuevas tecnologías. Año III. Nº 18.
[7] SENGE, Peter. La quinta disciplina. el arte y la práctica de la organización abierta al aprendizaje. Barcelona. Ediciones Granica. 1990.
[8] CASASSUS, Juan. La escuela y la des(igualdad). Santiago de Chile. Lom Ediciones. 2003.
[9] CASASSUS, Juan. La gestión educativa en América Latina: problemas y paradigmas.



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