jueves, 18 de abril de 2013

Globalización, Regionalización de nuevos mercados y Estados - Nación


Cuando Anthony Giddens sostiene que los radicales adeptos y los escépticos antagonistas de la globalización, ven este fenómeno desde una perspectiva económica[1], no le resta razón. Empero su crítica estriba desde la posición de quién ve en las múltiples dimensiones de lo social posibilidades de realización humana. Hasta ahí bien, pero el papel central que juega lo económico en la globalización no sólo se sustenta en el ejercicio de una racionalidad instrumental, característica del capitalismo salvaje en su versión neoliberal; sino también por lo que para la tradición marxista significa la política como expresión concentrada de la economía”[2], que es casi como decir que “la economía es la expresión desconcentrada de la política”.

Lo importante aquí es, en todo caso, explicar la relación existente entre lo económico, lo social, lo cultural y lo político, como dimensiones en juego en el marco de la globalización. Ciertamente, en el mundo actual nada o casi nada puede ser posible si es que no hay posibilidades de satisfacer necesidades básicas tales como la propia subsistencia. El desarrollo de otros satisfactores, entendiéndose estos como los relacionados al crecimiento espiritual pueden muy bien, en determinadas circunstancias, muy escasas ellas, ser anteriores a la satisfacción de las necesidades básicas.

Lo que viene suscitándose es que el proceso de globalización, de algún modo, está dando la razón a los viejos postulados marxistas acerca de que, a partir de lo económico es que se desbrozan o desenmarañan todas la demás dificultades existente para el desarrollo humano. Aunque este fenómeno sea utilizado como “estrategia, [al pregonar el] “impulso del desarrollo de los países mediante un crecimiento económico [para] erradicar la pobreza, [y en] donde los interés financieros de las empresas multinacionales escapan a todo control de los Estados”[3].

Desde otro lado, pero apuntando a la misma dirección, lo tecnológico y su avance desmesurado en los últimos tiempos, ha permitido que los canales de comercialización capitalista se potencien y extiendan no sólo en cuanto a su impacto espacial, sino a las propias formas de variabilidad en que se pueden manifestar y realizar.[4] Pero hay que tener en cuenta que este avance tecnológico es posible gracias al desarrollo de la investigación auspiciada por grandes capitales.

Así pues, restringir la visión sobre la globalización a un enfoque que sólo privilegie la descripción del desarrollo tecnológico es negar su intima imbricación con los demás factores que la componen. Por ejemplo, Beck cita a Robins para indicar los impactos del “desarrollo del mercado mundial para las culturas, identidades y modos de vida”; dice, “la globalización del quehacer económico está acompañada de olas de transformación cultural, en el seno de un proceso que se llama ‘Globalización Cultural’”[5]. Uno de los casos concretos de esta afirmación es la extensión de las grandes cadenas comerciales y corporaciones multinacionales y transnacionales en el mundo, quienes llegan con sus descomunales aparatos propagandísticos y publicitarios, además de formas de relacionamiento social desde la atención al público y dinámicas de trabajo del personal y cultura organizacional hasta las condiciones económicas que imponen a los estados para desarrollar sus inversiones.[6]

La aplicación de conceptos tales como etnocentrismo, policentrismo y geocentrismo, para explicar el comportamiento de los altos ejecutivos de las corporaciones en los países en donde desenvuelven sus actividades, dan cuenta, a su vez de la carga cultural con la que impactan sus zonas de influencia y al conglomerado social que se asienta en su interior.[7]

En el Perú la actividad minera desenvuelta por las corporaciones, trae consigo la emergencia de una serie de manifestaciones locales reivindicativas de índole política, social y económica. Pero lo que caracteriza esta relación de contradicción es la condición de subalternidad de los pueblos y países en los que se desarrolla la inversión privada extranjera. La relación es la de globalizadores y globalizados.

Otra expresión de esta subalternidad es la que encontramos en la relación que establecen los sujetos de los pueblos y países con el resto del mundo, a través de los medios de comunicación de base eléctrica (televisión e internet). La cultura que se extiende por estos medios de comunicación es eurocéntrica, es decir, hegemónica occidental. El término glocalización[8] hace referencia precisamente al hecho de que estos contenidos son reinterpretados con códigos culturales locales, entretejiendo idiosincrasias direccionadas por la cultura hegemónica. Sin embargo, existe resistencia cultural en los pueblos, naciones y países, quienes tratan de mantener independencia. La China, por ejemplo, mantiene un control del espacio virtual, bloqueando servidores y censurando información de sitios web y redes sociales como Google, Facebook y Twiter entre otros[9].

Así pues, los países van tomando medidas contra diversas formas de penetración del “libre mercado”, (cuando no tienen gobiernos liberales, como es en la mayoría de los casos) comandada por las transnacionales y multinacionales que impactan incluso, en la constitución política de los demás países en el mundo, en particular de los Estados-nación periféricos. Para graficar mejor esta situación veamos una de las manifestaciones atentatorias a los Estados-nación y las posiciones políticas alternativas a estas.

Por ejemplo, Martha C. Vargas nos plantea que “las políticas de globalización, cuyo motor son el capital financiero mundial y las empresas multinacionales, tienden a atomizar en regiones a la mayoría de estados nacionales, a través de la descentralización y de la autonomía regional en boga. Estas políticas buscarían limitar, reducir y fragmentar la actividad y estructura estatales de los países de mediano y bajo desarrollo. Desde luego, los Estados más poderosos, cuyas potestades abarcan latitudes cada vez más dilatadas, no se desintegran, sino que, por el contrario, se consolidan”[10]. Conviene destacar esta idea del “desarrollo [de la autonomía] regional en la era de la globalización”[11]; pues autores tales como Kenichi Ohmae, además de los mencionados por Martha Vargas[12], sostienen desde una perspectiva apologética del desenvolvimiento de las grandes corporaciones el “socavamiento de los Estados-Nación por el desarrollo natural de la economía global, dando lugar al surgimiento de las regiones”. Ohmae se refiere pues, al concepto de Región-Estado en oposición al de Estado-Nación. Siendo para él, “más que una unidad política una unidad económica. Aunque algunas Regiones-Estado pudieran ser equivalentes a unidades políticas”… “Pero también dentro de un Estado-Nación pueden crearse micro-regiones”[13]; o a decir de Sergio Boisier “estructuras semejantes a cuasi-estados supranacionales y la vitalización de territorios subnacionales como nuevos actores de la competencia internacional”[14]. A estas unidades Kenichi Ohmae las conceptualiza como Región Estado[15]. Pero estas conceptualizaciones y/o enfoques abonan a la consolidación de los Estado-nación origen de las multinacionales y transnacionales.

Sin embargo, y como venía diciendo líneas arriba, los Estados-Nación periféricos han encontrado formas de realización política, que llevan adelante para frenar los embates de los globalizadores. Una de esas formas de realización política es lo que se ha venido a denominar la “regionalización estructural de nuevos mercados”[16], según este enfoque los diversos Estados estarían apelando a formas de “integración política regional sobre bases económico-comerciales y financieras –llevada a cabo mediante instrumentos como la cooperación interestatal, la zona de libre intercambio, la unión de aduanas, el mercado común, la unión monetaria- [como] importante valor geopolítico”[17] para la constitución de escenarios de desarrollo económico y de estabilidad política. Los mismos que contrarrestarían las intenciones de las transnacionales y multinacionales (y los países y gobiernos que los apoyan) de debilitar los Estados-Nación, para seguir hegemonizando el mercado mundial.

Al interior de estas regiones supranacionales se están expresando fenómenos políticos inéditos, que bien podrían derivar en la reconfiguración de los Estados. Por ejemplo, hasta no hace mucho, toda posibilidad de incorporación al mercado, de parte de regímenes o gobiernos de izquierda, podía ser considerada como una herejía; sin embargo, esto ya no es así. Los gobiernos de izquierda del hemisferio sur de América Latina así lo han demostrado. El caso de Brasil es, sin duda, uno de los más ponderados. A esto hay que agregar que el modelo de la “regionalización estructural de nuevos mercados” ha sido muy bien aplicada por los presidentes del Brasil desde Fernando Cardoso (e impulsado particularmente por Inácio Lula da Silva), quienes abiertamente se han atribuido el papel de líder regional en Sudamérica[18]. El proyecto político de integración regional, vale decir, UNASUR[19] y sus iniciativas tales como el IIRSA[20], representan los avances, y la más clara demostración que esa iniciativa emprendida por Brasil en el año 2000 era realmente seria, y enfrentaría la expansión de los Estados Unidos, hacia esta parte del continente, a través del ALCA[21].

Como podemos observar esta direccionalidad, hacia la integración regional suramericana, tuvo y tiene lugar, gracias a las expresiones políticas de los gobiernos de izquierda elegidos en países sudamericanos como Brasil, Venezuela, Argentina, Ecuador, Paraguay[22] y más recientemente Uruguay y Perú. A este fenómeno de resurgimiento de la izquierda se le conoce como el “nuevo desarrollismo” que a decir de Luiz Carlos Bresser-Pereira, se trataría de una “estrategia nacional de desarrollo como tercer discurso entre el populismo burocrático y el liberalismo ortodoxo”[23]. Para este nuevo desarrollismo el mercado no lo es todo, la dirección política del Estado debe basarse en acuerdos nacionales que velen por objetivos más trascendentes para la nación (la libertad, la justicia social, la democracia) que el sólo crecimiento económico y las demandas del mercado; sin embargo tampoco es proteccionista pero no por eso deja vulnerable a los sectores económicos nacionales, es más se proyecta en generar condiciones favorables para la competitividad de los sectores económicos nacionales; y por último “el nuevo desarrollismo entiende que el estado es un instrumento de acción colectiva por excelencia de la nación”[24].

Por su parte Félix Jiménez anota que debe de trascenderse a un razonamiento dicotómico del Estado Vs. el Mercado. Y propone la necesidad de desarrollar una economía nacional de mercado sustentada en el desarrollo de los mercados internos, para lo cual se necesita “facilitar el desarrollo de la capacidad empresarial nacional”[25]. A las élites exportadoras este planteamiento no les convence, sin embargo es el predicamento de países como Brasil el cual tiene un papel relevante en el escenario económico global gracias a su economía mixta.

Así pues, no son convenientes las medidas económicas proteccionistas, a fin de cerrar las fronteras políticas y comerciales. Conveniente, en cambio, es que el Estado dirija el desarrollo competitivo de las diferentes potencialidades del país, llámense estas: capital económico, cultural y social, etc.; con el propósito de establecer relaciones políticas y económicas más o menos equitativas e igualitarias con los demás países, corporaciones o empresas multinacionales y transnacionales. Sólo en estas circunstancias resultan válidas las medidas de protección contra la acumulación exagerada de bienes, generadora de inequidades. Sin embargo, existen presiones en el mercado internacional dado que las reglas que la rigen son las impuestas por los países, corporaciones o empresas multinacionales y transnacionales al hegemonizar el desarrollo tecnológico que permite el desarrollo de los procesos productivos y sistemas de comercialización. Desde esta perspectiva, es necesario potencializar todo aquello que nos permita, desde lo tecnológico, impulsar el desarrollo de las cadenas o líneas de producción. Para este fin la cultura, el acuerdo social y la autonomía e independencia política del Estado son los pilares sobre los cuales puede viabilizarse lo económico en el marco de un escenario comercial local-internacional altamente competitivo en el que se desenvuelve actualmente el país.

En el discurso del CADE 2011, el Ministro de economía y finanzas, Castilla Rubio, señalo como su décimo y último desafío: “lograr una capacidad para competir exitosamente en el mercado internacional y así posicionar al Perú como la puerta de entrada de los países del Asia a América y viceversa”. Así pues, aunque mi planteamiento pueda entenderse, en términos generales, adscrito al discurso oficial, éste se diferencia en aspectos esenciales determinados por la caracterización y representación del Estado que le atribuyo. Quiere decir, que el origen y extensión de esta orientación ha de variar en la medida que la política del Estado represente políticamente una alternativa social distinta. Y digo esto pues, los procesos productivos y sistemas de comercialización, son usufructuados por élites y el crecimiento económico que se evidencia en el país, es un crecimiento macro-económico y no un crecimiento de las economías populares[26].

De tal suerte que en el tema de la reconfiguración de los Estados, en el contexto de la Globalización, es pertinente observar que estos mismos y sus funciones adquieren variables que dependen de la composición de sus sistemas sociales dominantes.

Por último, la variabilidad de la orientación competitiva en el seno del sistema económico mundial, expuesta líneas arriba, dependerá de los fundamentos sociales y sobre todo políticos que reconfiguren y alineen a los viejos Estado-Nación.

Erick Robles Moran
18 de abril 2013



[1] GIDDENS, Anthony. Un mundo desbocado. Los efectos de la globalización en nuestras vidas. Madrid. Taurus. 2000. Pp. 22 – 23.
[2] AMIN, Samir. El imperio del caos: la nueva mundialización capitalista. Madrid. IEPALA. 2008. Pág. 146.
[3] CASTRO DÍAZ, Esteban. El fenómeno de la Globalización como amenaza a la seguridad y defensa nacional. Lima. (s.e.). 2005.
[4] GIDDENS, Anthony. Op. Cit.
[5] BECK, Ulrich. ¿Qué es la globalización?: Falacias del globalismo, respuestas a la globalización. Barcelona. Paidos. 2008.
[6] MARTIN, Hans-Peter; SCHUMANN, Harald. ¿A quién pertenece el Estado? La decadencia de la política y el futuro de la soberanía nacional. En: La trampa de la globalización: el ataque contra la democracia y el bienestar. Madrid. Taurus. 1999. En: http://www.rtve.es/noticias/20100323/cronologia-batalla-google-contra-censura-china/324725.shtml
[7] Postura etnocéntrica: es la idea provinciana de que los mejores métodos y prácticas de trabajo son los del país donde está la matriz de la compañía. Los gerentes que se adhieren a esta postura piensan que los extranjeros no poseen las destrezas, competencias, conocimientos o experiencia que sus compatriotas. No confiarían a los empleados extranjeros decisiones o tecnologías fundamentales. Postura policéntrica: es la idea de que los gerentes del país anfitrión (el país extranjero en el que la organización hace negocios) conocen los mejores métodos y prácticas para dirigir sus empresas. Los gerentes de postura policéntrica consideran que las operaciones foráneas son diferentes y difíciles de entender. Así, es probable que no intervengan en las instalaciones en el extranjero y dejen que los empleados locales determinen la mejor manera de hacer las cosas. Postura geocéntrica: es una idea cosmopolita de que hay que aprovechar los mejores métodos y empleados de todo el mundo. Los gerentes con esta postura piensan que es importante tener un punto de vista mundial, tanto en la matriz de la organización en la patria como en las instalaciones situadas en el extranjero. Con la postura geocéntrica, los principales temas y decisiones se consideran en términos globales y se buscan los mejores métodos, cualquiera sea su origen. Extraído de ROBBINS, Stephen y COULTER, Mary. Administración. México. Pearson. 2005.
[8] Neologismo propuesto por Roland Robertson. Puede encontrarse una reseña y comentario al respecto de este proceso de conceptualización en: BECK, Ulrich. Op. Cit. Pp. 77 – 80.
[9] “Cronología de la batalla de Google contra la censura China”
[10] VARGAS TORRES. Martha, Cecilia. Globalización, desarrollo regional y atomización del Estado Nación. En: http://www.ucla.edu.ve/dac/Departamentos/AdmPubII/materiales/desarrollo%20reg%201.pdf
[11] VARGAS TORRES. Martha, Cecilia. Ibíd.
[12] Entre los mencionados por Martha Vargas se encuentran: Alberto Alesina, Orlando Fals Borda, Sergio Boisier, y Luis Lira. Quienes manifestarían la misma posición en relación al surgimiento de la región como socavador del Estado-Nación, por propio proceso natural de la globalización. Entre las instituciones que promueven la aplicación de estas políticas tenemos al Instituto Latinoamericano y del Caribe de Planificación Económica y Social, dependiente de la CEPAL, la misma que forma parte de las Naciones Unidas. Además, institucionalmente, gran parte de los gobiernos de Estados Latinoamericanos están adscritas a esta comisión e instituto, y sus dirigentes y cuadros políticos son participantes de las iniciativas planteadas en este sentido.
[13] VILORIA. R. Oscar. Reseña y comentario al libro de OHMAE, Kenichi, El próximo escenario global. Desafíos y oportunidades en un mundo sin fronteras. En: Revista Venezolana de Análisis de Coyuntura. 2007. Volumen XIII. N°1. Enero-Junio. Pp. 373-379. http://redalyc.uaemex.mx/redalyc/html/364/36413118/36413118.html
[14] BOISIER, Sergio. En busca del esquivo desarrollo regional. Entre la caja negra y el proyecto político. Instituto Latinoamericano y del Caribe de Planificación Económica y Social. 1995.
[15] “El propio Estado-Nación es el antiprogresista e introspectivo y a menudo son las regiones de ese Estado (aunque por supuesto, no todas sus regiones) las que se mueven hacia el exterior y las que trabajan y piensan desde una perspectiva verdaderamente global y sin fronteras. Ya no ven a los Estados como monolitos políticos, sino como una amalgama de regiones. También dirigen su mirada hacia el resto del mundo en busca de capital, tecnología y mercados. No necesitan tener todos los elementos de la prosperidad económica, siempre que el resto del mundo trabaje para ellos y junto con ellos. Por esta razón, la economía global actúa disciplinando a los gobiernos y perfilando regiones. Las fronteras ya no son sino una carga para los viejos Estados-Nación”. OHMAE, Kenichi. El próximo escenario global: desafíos y oportunidades en un mundo sin fronteras. Bogotá. Editorial Norma. 2005.
[16] GRAZIANI, Tiberio. La regionalización de los mercados como factor de integración geopolítica.
[17] GRAZIANI, Tiberio. Op Cit.
[18] OPPENHEIMER, Andrés. Cuentos Chinos. El engaño de Washington, la mentira populista y la esperanza de América Latina. Buenos Aires. Sudamericana. 2006. Pp. 187 – 208.
[19] UNASUR: Unión de Naciones Suramericanas. En: http://www.comunidadandina.org/sudamerica.htm
[20] IIRSA. Iniciativa para la integración de la infraestructura regional suramericana. En: http://www.iirsa.org/index01.asp?CodIdioma=ESP
[21] El Área de Libre Comercio de las Américas o ALCA fue el nombre oficial con que se designaba la expansión del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (Estados Unidos, México y Canadá) al resto de los estados del continente americano excluyendo a Cuba. A partir de la cumbre de 2005 en Mar del Plata el ALCA entró en crisis, al punto que muchos ya lo consideran como un proyecto muerto.
[22] Actualmente Paraguay está suspendido del UNASUR, luego del golpe de estado, o destitución para otros, de Fernando Lugo. Ver: http://www.telesurtv.net/articulos/2013/04/18/afirman-que-reincorporacion-de-paraguay-a-unasur-depende-de-desarrollo-de-sufragios-1157.html Abril 2013
[23] BRESSER-PEREIRA, Luiz Carlos. En nuevo desarrollismo y la ortodoncia convencionalEn: http://www.ejournal.unam.mx/ecu/ecunam10/ECU000401001.pdf 2009.
[24] BRESSER-PEREIRA, Luiz Carlos. Estado y mercado en el nuevo desarrollismo. En: http://www.nuso.org/upload/articulos/3444_1.pdf
[25] JIMENEZ, Félix. Economía Nacional de Mercado: una estrategia nacional de desarrollo para el PerúEn: http://departamento.pucp.edu.pe/economia/images/documentos/LDE-2010-04-11.pdf 
[26] Ex Presidente del Perú. Alejandro Toledo: Crecimiento económico “no chorrea” en los bolsillos de la gente. Acepta que pobreza se ha acentuado. En: http://agenciaperu.com/actualidad/2004/abr/toledo_chorrea.htm 21 de abril del 2004.






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