lunes, 1 de julio de 2013

"La luna en guardia", el encanto de los versos que aún se crean por inspiración

La luna en guardia conserva el encanto de los versos que aún se crean por inspiración, pero por una moderna inspiración que congrega a la tradición romántica con la conciencia que dosifica a la exaltación. En la “Razón ardiente”, según Apollinaire, hay conciencia del artificio estético que no deja de ser pasión humana; de ese modo, la poesía asimila al mismo sufrimiento: “Toda una vida acopiando penas / a la espera de abrevar este llanto. Así, a guisa suya, Erick Robles maneja algunos referentes considerados como obsoletos por la mayoría de “estetas” de estos tiempos: el credo en el mito de la mujer amada que se transmuta, artísticamente, en la madre, la luna, la revuelta, la libertad, su propio Narciso… Por consiguiente, sin caer en el fácil panfleto ni en el versículo que pretende ser anécdota, el poeta labra su palabra y, a la vez, haciendo una suerte de balance de su experiencia vital, confiesa las paradójicas fuentes de su obra: la soledad carcelera en medio de la urbe y la esperanza de reconquista del seno de la madre-sosiego: “Preparo las hojas de té para el cansancio / mientras escapa del alma un lebrel / […] Ha ido lloviendo tras los años tu ternura / y yo aún sigo andando para encontrarte…”.

Cuando hablar de frente no es posible: Una reflexión sobre el raje

INTRODUCCIÓN Hablar a espaldas de otros es una de esas prácticas que todos condenan en público y casi todos ejercen en privado. Se la nomb...