La
relación existente entre el liderazgo y el branding personal podemos encontrarla
en algunas de las capacidades que demanda desarrollar estos dos elementos de la gestión. La encontramos, por ejemplo, en la capacidad de atraer y seducir del líder para darse a conocer
e influir en las personas. También podemos encontrarla en la capacidad del líder de dirigir procesos de feedback que, a su vez, le permite la identificación y
reconocimiento de su valor diferencial.[1].
El
liderazgo como sabemos es la capacidad de influir en las personas para lograr
que estas realicen las acciones necesarias orientadas hacia la materialización
de objetivos; implica un nivel de compromiso de todos los actores con los propósitos. Esto no lo logra el líder, sino a través, de las capacidades antes señaladas de atraer y seducir, lo que supone la posibilidad de dejar huella, que no es otra cosa que el reconocimiento del valor diferencial personal del líder.
Considerando que el branding personal no se trata de la creación de fama sino del
reconocimiento del valor diferencial del líder, por sus aportes a la organización
o equipo; lleva, por consiguiente, una intención consciente hacia la optimización de los servicios o
productos ofrecidos, orientados centralmente hacia las personas, sean estas clientes externos o internos. En este marco, el feedback, como proceso de retroalimentación de los demás miembros de la organización, o de los clientes externos, respecto de las
acciones personales y/o profesionales del líder, acusa una preocupación no solo de carácter individual sino también de carácter colectivo. Desarrollar capacidades de liderazgo redunda en el fortalecimiento de las organizaciones y equipos de trabajo.
Estas
inquietudes influencia, aporte a la organización, feedback y valor
diferencial son identificadas como cualidades de liderazgo. Pero también, compone un proceso sistémico que parte del líder para orientarse a la organización y volver al líder, una suerte de círculo virtuoso que trasciende al mejoramiento de la organización y al liderazgo mismo. Así tenemos, que el reconocimiento de la contribución es el reconocimiento del valor diferencial, constituye y redunda, a su vez, en la marca personal.
Recordemos
que, bajo el enfoque del branding personal, los profesionales no se conciben como
empleados de una empresa u organización, sino que se conciben como empresas unipersonales; las mismas que ofrecen sus servicios a otras empresas u organizaciones. Estas últimas son concebidas como sus clientes.
Una
idea muy importante, que debe quedar clara, es la que nos ofrece Pérez Ortega, la
marca personal, dice: "Se basa en la defensa de la libertad individual, en la
necesidad de asumir la responsabilidad de tu vida y de controlar tu carrera”.
De igual forma, es ineludible que se considere lo que Glenn Llopis[2]
sostiene respecto al branding personal, y lo que de alguna forma se sustenta a lo largo de este artículo: “La marca personal es un atributo de liderazgo y no una campaña de
autopromoción”. Esto no hace otra cosa que reafirmar la gran responsabilidad
que supone desarrollarla. Porque si ya “existe una
relación entre sus propias habilidades, atributos y competencias con lo que
usted representa como individuo y líder”, quiere decir que probablemente se
convierta en “un gran modelo, mentor, y/o representante o vocero de otras
personas”, las mismas que guardan muchas expectativas respecto de sus opiniones
o puntos de vista.
Erick Robles Moran
01 de enero de 2017
Erick Robles Moran
01 de enero de 2017
[1] PEREZ ORTEGA, Andrés. Marca
personal para dummies. Barcelona. Grupo Planeta. 2014.
[2] LLOPIS, Glenn. La marca
personal es un requisito de liderazgo, no una campaña de autopromoción. En: http://gestion.pe/empleo-management/marca-personal-requisito-liderazgo-no-campana-autopromocion-2063413
