Cuando
Anthony Giddens sostiene que los radicales adeptos y los escépticos
antagonistas de la globalización, ven este fenómeno desde una perspectiva
económica[1], no le resta razón. Empero
su crítica estriba desde la posición de quién ve en las múltiples dimensiones
de lo social posibilidades de realización humana. Hasta ahí bien, pero el papel
central que juega lo económico en la globalización no sólo se sustenta en el ejercicio
de una racionalidad instrumental, característica del capitalismo salvaje en su
versión neoliberal; sino también por lo que para la tradición marxista
significa la política como expresión concentrada de la economía”[2], que es casi como decir
que “la economía es la expresión desconcentrada de la política”.
Lo
importante aquí es, en todo caso, explicar la relación existente entre lo
económico, lo social, lo cultural y lo político, como dimensiones en juego en
el marco de la globalización. Ciertamente, en el mundo actual nada o casi nada
puede ser posible si es que no hay posibilidades de satisfacer necesidades
básicas tales como la propia subsistencia. El desarrollo de otros
satisfactores, entendiéndose estos como los relacionados al crecimiento
espiritual pueden muy bien, en determinadas circunstancias, muy escasas ellas,
ser anteriores a la satisfacción de las necesidades básicas.
Lo que
viene suscitándose es que el proceso de globalización, de algún modo, está
dando la razón a los viejos postulados marxistas acerca de que, a partir de lo
económico es que se desbrozan o desenmarañan todas la demás dificultades
existente para el desarrollo humano. Aunque este fenómeno sea utilizado como
“estrategia, [al pregonar el] “impulso del desarrollo de los países mediante un
crecimiento económico [para] erradicar la pobreza, [y en] donde los interés
financieros de las empresas multinacionales escapan a todo control de los
Estados”[3].
Desde
otro lado, pero apuntando a la misma dirección, lo tecnológico y su avance
desmesurado en los últimos tiempos, ha permitido que los canales de
comercialización capitalista se potencien y extiendan no sólo en cuanto a su
impacto espacial, sino a las propias formas de variabilidad en que se pueden
manifestar y realizar.[4] Pero hay que tener en
cuenta que este avance tecnológico es posible gracias al desarrollo de la
investigación auspiciada por grandes capitales.
Así
pues, restringir la visión sobre la globalización a un enfoque que sólo
privilegie la descripción del desarrollo tecnológico es negar su intima
imbricación con los demás factores que la componen. Por ejemplo, Beck cita a
Robins para indicar los impactos del “desarrollo del mercado mundial para las
culturas, identidades y modos de vida”; dice, “la globalización del quehacer
económico está acompañada de olas de transformación cultural, en el seno de un
proceso que se llama ‘Globalización Cultural’”[5]. Uno de los casos
concretos de esta afirmación es la extensión de las grandes cadenas comerciales
y corporaciones multinacionales y transnacionales en el mundo, quienes llegan
con sus descomunales aparatos propagandísticos y publicitarios, además de
formas de relacionamiento social desde la atención al público y dinámicas de
trabajo del personal y cultura organizacional hasta las condiciones económicas
que imponen a los estados para desarrollar sus inversiones.[6]
La
aplicación de conceptos tales como etnocentrismo, policentrismo y geocentrismo,
para explicar el comportamiento de los altos ejecutivos de las corporaciones en
los países en donde desenvuelven sus actividades, dan cuenta, a su vez de la
carga cultural con la que impactan sus zonas de influencia y al conglomerado
social que se asienta en su interior.[7]
En el
Perú la actividad minera desenvuelta por las corporaciones, trae consigo la
emergencia de una serie de manifestaciones locales reivindicativas de índole
política, social y económica. Pero lo que caracteriza esta relación de
contradicción es la condición de subalternidad de los pueblos y países en los
que se desarrolla la inversión privada extranjera. La relación es la de
globalizadores y globalizados.
Otra
expresión de esta subalternidad es la que encontramos en la relación que
establecen los sujetos de los pueblos y países con el resto del mundo, a través
de los medios de comunicación de base eléctrica (televisión e internet). La
cultura que se extiende por estos medios de comunicación es eurocéntrica, es
decir, hegemónica occidental. El término glocalización[8]
hace referencia precisamente al hecho de que estos contenidos son
reinterpretados con códigos culturales locales, entretejiendo idiosincrasias
direccionadas por la cultura hegemónica. Sin embargo, existe resistencia
cultural en los pueblos, naciones y países, quienes tratan de mantener
independencia. La China, por ejemplo, mantiene un control del espacio virtual,
bloqueando servidores y censurando información de sitios web y redes sociales
como Google, Facebook y Twiter entre otros[9].
Así
pues, los países van tomando medidas contra diversas formas de penetración del
“libre mercado”, (cuando no tienen gobiernos liberales, como es en la mayoría de los
casos) comandada por las transnacionales y multinacionales que impactan
incluso, en la constitución política de los demás países en el mundo, en
particular de los Estados-nación periféricos. Para graficar mejor esta
situación veamos una de las manifestaciones atentatorias a los Estados-nación y
las posiciones políticas alternativas a estas.
Por
ejemplo, Martha C. Vargas nos plantea que “las políticas
de globalización, cuyo motor son el capital financiero mundial y las empresas
multinacionales, tienden a atomizar en regiones a la mayoría de estados
nacionales, a través de la descentralización y de la autonomía regional en
boga. Estas políticas buscarían limitar, reducir y fragmentar la actividad y
estructura estatales de los países de mediano y bajo desarrollo. Desde luego,
los Estados más poderosos, cuyas potestades abarcan latitudes cada vez más
dilatadas, no se desintegran, sino que, por el contrario, se consolidan”[10]. Conviene
destacar esta idea del “desarrollo [de la autonomía] regional en la era de la
globalización”[11];
pues autores tales como Kenichi Ohmae, además de los mencionados por Martha
Vargas[12],
sostienen desde una perspectiva apologética del desenvolvimiento de las grandes
corporaciones el “socavamiento de los Estados-Nación por el desarrollo natural
de la economía global, dando lugar al surgimiento de las regiones”. Ohmae se
refiere pues, al concepto de Región-Estado en oposición al de Estado-Nación.
Siendo para él, “más que una unidad política una unidad económica. Aunque
algunas Regiones-Estado pudieran ser equivalentes a unidades políticas”… “Pero
también dentro de un Estado-Nación pueden crearse micro-regiones”[13];
o a decir de Sergio Boisier “estructuras semejantes a cuasi-estados supranacionales
y la vitalización de territorios subnacionales como nuevos actores de la
competencia internacional”[14].
A estas unidades Kenichi Ohmae las conceptualiza como Región Estado[15].
Pero estas conceptualizaciones y/o enfoques abonan a la consolidación de los
Estado-nación origen de las multinacionales y transnacionales.
Sin embargo, y como venía diciendo líneas arriba, los
Estados-Nación periféricos
han encontrado formas de realización política, que llevan adelante para frenar
los embates de los globalizadores. Una de esas formas de realización política
es lo que se ha venido a denominar la “regionalización estructural de nuevos
mercados”[16],
según este enfoque los diversos Estados estarían apelando a formas de
“integración política regional sobre bases económico-comerciales y financieras
–llevada a cabo mediante instrumentos como la cooperación interestatal, la zona
de libre intercambio, la unión de aduanas, el mercado común, la unión
monetaria- [como] importante valor geopolítico”[17] para la constitución de escenarios
de desarrollo económico y de estabilidad política. Los mismos que
contrarrestarían las intenciones de las transnacionales y multinacionales (y
los países y gobiernos que los apoyan) de debilitar los Estados-Nación, para
seguir hegemonizando el mercado mundial.
Al
interior de estas regiones supranacionales se están expresando fenómenos
políticos inéditos, que bien podrían derivar en la reconfiguración de los
Estados. Por ejemplo, hasta no hace mucho, toda posibilidad de incorporación al
mercado, de parte de regímenes o gobiernos de izquierda, podía ser considerada
como una herejía; sin embargo, esto ya no es así. Los gobiernos de izquierda
del hemisferio sur de América Latina así lo han demostrado. El caso de Brasil
es, sin duda, uno de los más ponderados. A esto hay que agregar que el modelo
de la “regionalización estructural de nuevos mercados” ha sido muy bien
aplicada por los presidentes del Brasil desde Fernando Cardoso (e impulsado
particularmente por Inácio Lula da Silva), quienes abiertamente se han
atribuido el papel de líder regional en Sudamérica[18]. El proyecto político de
integración regional, vale decir, UNASUR[19] y sus iniciativas tales
como el IIRSA[20],
representan los avances, y la más clara demostración que esa iniciativa
emprendida por Brasil en el año 2000 era realmente seria, y enfrentaría la
expansión de los Estados Unidos, hacia esta parte del continente, a través del
ALCA[21].
Como
podemos observar esta direccionalidad, hacia la integración regional
suramericana, tuvo y tiene lugar, gracias a las expresiones políticas de los
gobiernos de izquierda elegidos en países sudamericanos como Brasil, Venezuela,
Argentina, Ecuador, Paraguay[22] y más recientemente
Uruguay y Perú. A este fenómeno de resurgimiento de la izquierda se le conoce
como el “nuevo desarrollismo” que a decir de Luiz Carlos Bresser-Pereira, se
trataría de una “estrategia nacional de desarrollo como tercer discurso entre
el populismo burocrático y el liberalismo ortodoxo”[23]. Para este nuevo
desarrollismo el mercado no lo es todo, la dirección política del Estado debe
basarse en acuerdos nacionales que velen por objetivos más trascendentes para
la nación (la libertad, la justicia social, la democracia) que el sólo
crecimiento económico y las demandas del mercado; sin embargo tampoco es
proteccionista pero no por eso deja vulnerable a los sectores económicos
nacionales, es más se proyecta en generar condiciones favorables para la
competitividad de los sectores económicos nacionales; y por último “el nuevo
desarrollismo entiende que el estado es un instrumento de acción colectiva por
excelencia de la nación”[24].
Por su
parte Félix Jiménez anota que debe de trascenderse a un razonamiento dicotómico
del Estado Vs. el Mercado. Y propone la necesidad de desarrollar una economía
nacional de mercado sustentada en el desarrollo de los mercados internos, para
lo cual se necesita “facilitar el desarrollo de la capacidad empresarial
nacional”[25].
A las élites exportadoras este planteamiento no les convence, sin embargo es el
predicamento de países como Brasil el cual tiene un papel relevante en el
escenario económico global gracias a su economía mixta.
Así
pues, no son convenientes las medidas económicas proteccionistas, a fin de
cerrar las fronteras políticas y comerciales. Conveniente, en cambio, es que el
Estado dirija el desarrollo competitivo de las diferentes potencialidades del
país, llámense estas: capital económico, cultural y social, etc.; con el
propósito de establecer relaciones políticas y económicas más o menos equitativas
e igualitarias con los demás países, corporaciones o empresas multinacionales y
transnacionales. Sólo en estas circunstancias resultan válidas las medidas de
protección contra la acumulación exagerada de bienes, generadora de inequidades.
Sin embargo, existen presiones en el mercado internacional dado que las reglas
que la rigen son las impuestas por los países, corporaciones o empresas
multinacionales y transnacionales al hegemonizar el desarrollo tecnológico que
permite el desarrollo de los procesos productivos y sistemas de
comercialización. Desde esta perspectiva, es necesario potencializar todo
aquello que nos permita, desde lo tecnológico, impulsar el desarrollo de las
cadenas o líneas de producción. Para este fin la cultura, el acuerdo social y la
autonomía e independencia política del Estado son los pilares sobre los cuales
puede viabilizarse lo económico en el marco de un escenario comercial
local-internacional altamente competitivo en el que se desenvuelve actualmente
el país.
En el
discurso del CADE 2011, el Ministro de economía y finanzas, Castilla Rubio,
señalo como su décimo y último desafío: “lograr
una capacidad para competir exitosamente en el mercado internacional y así
posicionar al Perú como la puerta de entrada de los países del Asia a América y
viceversa”. Así pues, aunque mi planteamiento pueda entenderse, en términos
generales, adscrito al discurso oficial, éste se diferencia en aspectos
esenciales determinados por la caracterización y representación del Estado que
le atribuyo. Quiere decir, que el origen y extensión de esta orientación ha de
variar en la medida que la política del Estado represente políticamente una
alternativa social distinta. Y digo esto pues, los procesos productivos y sistemas de comercialización,
son usufructuados por élites y el crecimiento económico que se evidencia en el
país, es un crecimiento macro-económico y no un crecimiento de las economías
populares[26].
De
tal suerte que en el tema de la reconfiguración de los Estados, en el contexto
de la Globalización, es pertinente observar que estos mismos y sus funciones
adquieren variables que dependen de la composición de sus sistemas sociales
dominantes.
Por
último, la variabilidad de la orientación competitiva en el seno del sistema
económico mundial, expuesta líneas arriba, dependerá de los fundamentos
sociales y sobre todo políticos que reconfiguren y alineen a los viejos
Estado-Nación.
Erick Robles Moran
18 de abril 2013
[1] GIDDENS,
Anthony. Un mundo desbocado. Los efectos
de la globalización en nuestras vidas. Madrid. Taurus. 2000. Pp. 22 – 23.
[2] AMIN, Samir. El
imperio del caos: la nueva mundialización capitalista. Madrid. IEPALA.
2008. Pág. 146.
[3] CASTRO DÍAZ, Esteban. El fenómeno de la Globalización como amenaza a la seguridad y defensa nacional. Lima. (s.e.). 2005.
[4] GIDDENS, Anthony. Op. Cit.
[5] BECK,
Ulrich. ¿Qué
es la globalización?: Falacias del globalismo, respuestas a la globalización. Barcelona. Paidos. 2008.
[6] MARTIN,
Hans-Peter; SCHUMANN, Harald. ¿A quién pertenece el Estado? La decadencia de la
política y el futuro de la soberanía nacional. En: La trampa de la globalización: el ataque contra la democracia y el
bienestar. Madrid. Taurus. 1999. En: http://www.rtve.es/noticias/20100323/cronologia-batalla-google-contra-censura-china/324725.shtml
[7] Postura etnocéntrica: es la idea
provinciana de que los mejores métodos y prácticas de trabajo son los del país
donde está la matriz de la compañía. Los gerentes que se adhieren a esta
postura piensan que los extranjeros no poseen las destrezas, competencias,
conocimientos o experiencia que sus compatriotas. No confiarían a los empleados
extranjeros decisiones o tecnologías fundamentales. Postura policéntrica: es la idea de que los gerentes del país
anfitrión (el país extranjero en el que la organización hace negocios) conocen
los mejores métodos y prácticas para dirigir sus empresas. Los gerentes de
postura policéntrica consideran que las operaciones foráneas son diferentes y
difíciles de entender. Así, es probable que no intervengan en las instalaciones
en el extranjero y dejen que los empleados locales determinen la mejor manera
de hacer las cosas. Postura geocéntrica:
es una idea cosmopolita de que hay que aprovechar los mejores métodos y
empleados de todo el mundo. Los gerentes con esta postura piensan que es
importante tener un punto de vista mundial, tanto en la matriz de la
organización en la patria como en las instalaciones situadas en el extranjero.
Con la postura geocéntrica, los principales temas y decisiones se consideran en
términos globales y se buscan los mejores métodos, cualquiera sea su origen. Extraído
de ROBBINS, Stephen y COULTER, Mary. Administración.
México. Pearson. 2005.
[8] Neologismo propuesto
por Roland Robertson. Puede encontrarse una reseña y comentario al respecto de
este proceso de conceptualización en: BECK, Ulrich. Op. Cit. Pp. 77 – 80.
[9] “Cronología de la batalla de Google contra la censura China”
[10] VARGAS TORRES.
Martha, Cecilia. Globalización,
desarrollo regional y atomización del Estado Nación. En: http://www.ucla.edu.ve/dac/Departamentos/AdmPubII/materiales/desarrollo%20reg%201.pdf
[11] VARGAS TORRES.
Martha, Cecilia. Ibíd.
[12] Entre los
mencionados por Martha Vargas se encuentran: Alberto Alesina, Orlando Fals
Borda, Sergio Boisier, y Luis Lira. Quienes manifestarían la misma posición en
relación al surgimiento de la región como socavador del Estado-Nación, por
propio proceso natural de la globalización. Entre las instituciones que
promueven la aplicación de estas políticas tenemos al Instituto Latinoamericano
y del Caribe de Planificación Económica y Social, dependiente de la CEPAL, la
misma que forma parte de las Naciones Unidas. Además, institucionalmente, gran
parte de los gobiernos de Estados Latinoamericanos están adscritas a esta
comisión e instituto, y sus dirigentes y cuadros políticos son participantes de
las iniciativas planteadas en este sentido.
[13] VILORIA. R.
Oscar. Reseña y comentario al libro de OHMAE, Kenichi, El próximo escenario global. Desafíos y oportunidades en un mundo sin
fronteras. En: Revista Venezolana de Análisis de Coyuntura. 2007. Volumen
XIII. N°1. Enero-Junio. Pp. 373-379. http://redalyc.uaemex.mx/redalyc/html/364/36413118/36413118.html
[14] BOISIER, Sergio.
En busca del esquivo desarrollo regional.
Entre la caja negra y el proyecto político. Instituto Latinoamericano y del
Caribe de Planificación Económica y Social. 1995.
[15] “El propio
Estado-Nación es el antiprogresista e introspectivo y a menudo son las regiones
de ese Estado (aunque por supuesto, no todas sus regiones) las que se mueven
hacia el exterior y las que trabajan y piensan desde una perspectiva
verdaderamente global y sin fronteras. Ya no ven a los Estados como monolitos
políticos, sino como una amalgama de regiones. También dirigen su mirada hacia
el resto del mundo en busca de capital, tecnología y mercados. No necesitan
tener todos los elementos de la prosperidad económica, siempre que el resto del
mundo trabaje para ellos y junto con ellos. Por esta razón, la economía global
actúa disciplinando a los gobiernos y perfilando regiones. Las fronteras ya no
son sino una carga para los viejos Estados-Nación”. OHMAE, Kenichi. El próximo
escenario global: desafíos y oportunidades en un mundo sin fronteras. Bogotá.
Editorial Norma. 2005.
[16] GRAZIANI,
Tiberio. La regionalización de los
mercados como factor de integración geopolítica.
En: http://www.amersur.org.ar/Pollnt/graziani090801.htm Agosto 2009.
[17] GRAZIANI, Tiberio. Op Cit.
[18] OPPENHEIMER, Andrés. Cuentos Chinos. El engaño de Washington, la mentira populista y la esperanza de
América Latina. Buenos Aires. Sudamericana. 2006. Pp. 187 – 208.
[19] UNASUR: Unión
de Naciones Suramericanas. En: http://www.comunidadandina.org/sudamerica.htm
[20] IIRSA.
Iniciativa para la integración de la infraestructura regional suramericana. En: http://www.iirsa.org/index01.asp?CodIdioma=ESP
[21] El Área de Libre Comercio de las Américas
o ALCA fue el nombre oficial con
que se designaba la expansión del Tratado de Libre Comercio de América del
Norte (Estados Unidos, México y Canadá) al resto de los estados del continente
americano excluyendo a Cuba. A partir de la cumbre de 2005 en Mar del Plata el
ALCA entró en crisis, al punto que muchos ya lo consideran como un proyecto muerto.
[22] Actualmente
Paraguay está suspendido del UNASUR, luego del golpe de estado, o destitución
para otros, de Fernando Lugo. Ver: http://www.telesurtv.net/articulos/2013/04/18/afirman-que-reincorporacion-de-paraguay-a-unasur-depende-de-desarrollo-de-sufragios-1157.html
Abril 2013
[23] BRESSER-PEREIRA,
Luiz Carlos. En nuevo desarrollismo y la
ortodoncia convencional. En: http://www.ejournal.unam.mx/ecu/ecunam10/ECU000401001.pdf
2009.
[24] BRESSER-PEREIRA,
Luiz Carlos. Estado y mercado en el nuevo
desarrollismo. En: http://www.nuso.org/upload/articulos/3444_1.pdf
[25] JIMENEZ, Félix. Economía Nacional de Mercado: una estrategia
nacional de desarrollo para el Perú. En: http://departamento.pucp.edu.pe/economia/images/documentos/LDE-2010-04-11.pdf
[26] Ex Presidente
del Perú. Alejandro Toledo:
Crecimiento económico “no chorrea” en los bolsillos de la gente. Acepta que
pobreza se ha acentuado. En: http://agenciaperu.com/actualidad/2004/abr/toledo_chorrea.htm 21 de abril del 2004.

