jueves, 21 de marzo de 2024

Responsabilidad Social Corporativa. De la Noción a la Gestión de Estrella Barrio Fraile (2019) - Reseña de Libro

Introducción (1) (2)

El objetivo de esta reseña es acercar a la comunidad académica y al público en general el tema de la responsabilidad social corporativa (aplicable a todo tipo de organización), a través de la presentación y valoración del libro “Responsabilidad Social Corporativa. De la noción a la gestión” de Estrella Barrio Fraile; cuya publicación data del año 2019 por el sello editorial UOC.

Previo a describir el libro en mención, se presentará a la autora en tanto su labor académica y profesional, así como autora de otras publicaciones de investigación científica. Estrella Barrio Fraile (s.f.), es docente e investigadora del Departamento de Publicidad, Relaciones Públicas y Comunicación Audiovisual de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma de Barcelona. Cuenta con un Doctorado en Publicidad y Relaciones Públicas; además de haber obtenido un Máster en Dirección de Comunicación Empresarial e Institucional y ser licenciada en Administración y Dirección de Empresas por la misma casa de estudios. Es autora de capítulos de libros y de diversos artículos de carácter científico, sobre responsabilidad social corporativa y comunicación en las organizaciones, publicados en revistas especializadas.

Resumen crítico expositivo

El presente libro, a lo largo de los cinco capítulos expone las razones del auge creciente de la responsabilidad social corporativa (RSC), a la vez que nos adentra hacia una definición y conceptualización de ésta, diferenciada de la responsabilidad social empresarial. Así también, establece con claridad la diferencia de esta materia con la acción social, la filantropía y el marketing social. Finalmente, en los últimos capítulos presenta una propuesta comprensiva del proceso y las fases de la gestión de la RSC con miras a desarrollar un modelo de gestión a ser aplicado por las organizaciones.

En el primer capítulo se señalan seis razones fundamentales sobre las cuales se asienta la creciente demanda por la RSC en los últimos tiempos. Nos dice la autora, que las organizaciones empresariales se han ido redefiniendo en el tiempo pasando de un enfoque centrado en la producción y ofrecimiento de sus bienes y servicios al mercado, a un enfoque que comprende a los diversos grupos de interés (stakeholders) quienes se ven impactados, positiva o negativamente por las actividades de la empresa. Así pues, ya no solo importan propietarios, empleados, proveedores y clientes; sino que también importan los otros actores que se encuentran en el entorno, tales como los gobiernos, los defensores de los consumidores, la competencia, los medios de comunicación y defensores del medio ambiente, entre otros.

Tenemos también que el desarrollo de las tecnologías de la información ha permitido el surgimiento de un consumidor más informado, lo que le confiere un mayor poder para juzgar las actividades de las empresas, analizando sus productos y lo saludable o no que pueden ser estos, juzgan a su vez las condiciones de trabajo de sus empleados, las materias primas empleadas y sus procesos de producción. El fenómeno de la globalización es otra de las razones que sustentan esta demanda creciente de la RSC, pues frente a la expansión de las actividades de las corporaciones se ha ido mermando el poder de los gobiernos, más aún cuando existen vacíos legales a nivel internacional que hace que tales actividades se enfrenten a desarrollos económicos locales. Barrio nos cita como ejemplos, la deslocalización de las fábricas, los recortes de mano de obra, la tributación en paraísos fiscales y la poca capacidad de los Estados para legislar a nivel internacional.

Una cuarta causa es la desconfianza de la ciudadanía hacia las corporaciones, la misma que va ligada a la causa anterior, es decir, la toma de conciencia por parte de los ciudadanos del gran poder adquirido por ellas, aunadas a los diversos escándalos de corrupción y malas prácticas en las cuales se han visto envueltas, lo cual ha traído como consecuencia, la exigencia de comportamientos éticos. La sensibilidad hacia el deterioro del medio ambiente es otra razón que ha hecho que las empresas reparen cada vez más en el impacto de sus actividades, pues los ciudadanos ahora valoran más y ponen en contrapeso aquellos atributos ligados a la preservación del mundo natural, aún por encima de los beneficios económicos que puedan producir las empresas. La última causa del auge que ha adquirido la demanda de la RSC viene a constituirse en una exigencia de comportamiento ético, honesto y transparente. Lo cual redundará en la reputación y mayor prestigio de las empresas.

En el siguiente capítulo la autora expone un conjunto de definiciones acerca de RSC, confirmando que no existe una definición unívoca, sin embargo, las diferentes definiciones expuestas contienen características comunes, a saber: el compromiso de las organizaciones con sus grupos de interés, el carácter voluntario de aplicación de la RSC por parte de las organizaciones trascendiendo los requerimientos legales, la preocupación por los tres ámbitos: económico, social y medioambiental dentro de los cuales se puede extender el impacto de las actividades de las organizaciones, y la toma de decisiones de las organizaciones considerando los objetivos de la sociedad hacia el bienestar común general; además de maximizar la creación de valor para contribuir con el desarrollo de la sociedad.

Entre las definiciones que la autora cita, se destaca la expresada por Eilbert & Parket (1973), para quien la responsabilidad social implica concebirla como «la buena vecindad». Este concepto englobaría dos fases: “Por un lado, significa no hacer cosas que estropeen el vecindario. Por el otro, debe ser expresado como la aceptación voluntaria de la obligación de ayudar a resolver los problemas del vecindario.” Así como, otra de las definiciones expresadas por Sethi (1975), que involucra “llevar el comportamiento corporativo hasta el nivel donde sea congruente con las normas sociales, los valores y las expectativas de actuación prevalecientes en la sociedad.”

En este capítulo, también, se puede encontrar las diferencias entre RSC y responsabilidad social empresarial (RSE), que para el caso estriba, en que la primera está referida a todo tipo de organización, sea esta gubernamental, comunitaria, de la sociedad civil, etc. Mientras que la segunda, se refiere a la responsabilidad asumida por las organizaciones empresariales, las cuales se orientan hacia los negocios, buscando el punto de equilibrio entre la rentabilidad de sus actividades y el cuidado del medio ambiente natural y social, contribuyendo al bienestar sostenible de la comunidad.

La autora, en el tercer capítulo de esta publicación, presenta las diferencias entre la RSC y otras actividades, tales como la acción social, el marketing con causa o la filantropía, que muchas veces son confundidas. Así, por ejemplo, la acción social se distingue de la RSC en tanto que esta constituye más bien una acción de carácter táctico y no estratégico. Las acciones sociales cumplen con otorgar ayudas a grupos de interés específicos y no a la totalidad de ellos. Lo que indica la autora es que la RSC aterriza en planeamientos estratégicos, en tanto se hacen cargo de los impactos de sus actividades en las tres dimensiones: económica, social y medio ambiental. A su vez, comprende en su enfoque y planteamiento a clientes, proveedores, comunidad, administración pública e inversionistas.

Para el caso de las diferenciaciones de la RSC con la filantropía, marketing con causa y la ética, nos indica que la primera de estas está relacionada a actividades de índole individual en la que se encuentra la idea central del amor por la humanidad. Estas actividades se manifiestan como ayudas, colaboraciones, donaciones y/o regalos a personas o entidades necesitadas; por consiguiente, no componen actividades transversales de carácter estratégico de las organizaciones, aunque ciertamente pueden formar una pequeña parte de las actividades de RSC.

El marketing con causa por su parte consistiría en desarrollar acciones de marketing asociadas a causas benéficas, como por ejemplo, que un porcentaje de las ventas de determinado producto o servicio sea entregado a una ONG o entidad benéfica. Se encuentra entonces vinculado a una estrategia de marketing para incrementar también las ventas de un producto promocionado. De igual forma, esta práctica no es equivalente a la RSC pues no atañe un compromiso social sostenido y transversal al desarrollo de las organizaciones y a los grupos de interés. Por su parte, la ética es el punto de partida sobre la cual se implementarán las líneas estratégicas de la RSC. La ética constituye el criterio de validez moral en las organizaciones.

En el cuarto capítulo, se encuentran expuestas las definiciones del proceso de gestión de la RSC, el análisis del perfil profesional más idóneo para el ejercicio de esta, así como la propuesta de un modelo de gestión. En este sentido, la gestión de la RSC no sería sino la conducción, por parte de las organizaciones de las políticas, estrategias y procedimientos para concretar los compromisos asumidos con los grupos de interés en las dimensiones económica, social y medioambiental. Para ello, se propone el perfil de un líder que haga cumplir los estándares de un buen gobierno corporativo y que implemente prácticas éticas orientadas a la satisfacción de las expectativas de la sociedad en general. Este liderazgo recaería en un Chief Compliance Officer, una nueva figura en el equipo directivo de las corporaciones en la actualidad. Adicionalmente, la autora, hace hincapié en que la RSC es un activo intangible de la organización tal como lo es su identidad, su marca e imagen, por lo que debe tener un lugar estratégico en la estructura organizacional.

En el quinto y último capítulo la autora nos ofrece una propuesta de modelo de gestión de RSC, el mismo que comprende las siguientes seis fases:

i. de evaluación del entorno, en donde se realiza un análisis del contexto de la organización y de la organización misma, identificando los diferentes stakeholders y sus intereses para establecer y alinear estos con los intereses de la organización y su cumplimiento;

ii. de planificación, la misma que consiste en la formulación de los objetivos y estrategias del plan de RSC, así como definir el plan operativo señalando los programas y acciones a emprender. Todo esto en el marco de la filosofía e identidad de la organización;

iii. de implementación, que implica la puesta en marcha del plan de RSC formulado en la totalidad de las áreas y niveles de la organización, respondiendo precisamente al carácter transversal de la RS (particularmente interesante, a la vez que recomendable, resulta la presentación de una tabla de clasificación de stakeholders y las posibles áreas de trabajo a desarrollar con estos);

iv. de seguimiento y control, en la que se evalúan los avances de la ejecución de lo planificado, lo cual implica la elaboración de indicadores para medir el grado de cumplimiento de las metas. De igual forma que en la anterior fase, la autora nos sugiere, mediante un cuadro de mando, indicadores de medición de acuerdo con determinados stakeholders, luego de lo cual el informe producido es sometido a evaluación por una empresa externa, lo cual acreditaría credibilidad al proceso de evaluación;

v. de comunicación, esta fase supone trasladar a los grupos de interés de la organización, los avances de lo planificado, siendo de gran importancia dado que se encuentra vinculado al principio de transparencia y a través de lo cual se genera confianza en la sociedad, recomienda la autora además, una serie de medios electrónicos e impresos, así como formatos y actividades que contribuirán a este fin, dirigido tanto para los clientes internos como externos;

vi. de feedback, fase que consiste en tomar conocimiento acerca de las impresiones que se forman los grupos de interés sobre las actividades y mensajes efectuados por la organización: comunidad local, clientes, proveedores, inversionistas, empleados, etc. Para esto la autora sugiere diversas técnicas e instrumentos de recojo de información tales como encuestas, entrevistas, focus group, reuniones informales, entre otras. Todo lo cual servirá para realizar algunos cambios en el diseño y/o ejecución del plan de RSC, a la vez que puede ofrecer nuevo conocimiento en relación con nuevos grupos de interés, nuevas expectativas o intereses.

Conclusión

Finalmente se puede decir que el libro en cuestión, “Responsabilidad Social Corporativa. De la noción a la gestión”, resulta bastante informativo a la vez que instructivo. Presenta una estructura coherente y lógica que permite una introducción fácil al tema que se va volviendo cada vez más profundo. La exposición de definiciones sobre la RSC y las diferencias que guarda con otros conceptos son bastante claros, además de muy variadas fuentes que la torna sólida en tanto investigación confiable del tema. El modelo propuesto, de igual forma, está expuesto con sencillez y claridad. De gran valor resultan sus variadas sugerencias técnicas a la hora de formular el plan de RSC. El libro, además, cuenta con copiosa bibliografía, tanto clásica como actualizada, sobre el tema, en cada uno de sus capítulos.

Notas

(1) La reseña fue publicada en el libro: Municipalidad Metropolitana de Lima. (2021). Una Mirada a la Investigación y a la Responsabilidad Social. En: https://zenodo.org/records/5501469 
(2) Para descargar sólo la reseña se puede acceder al siguiente link: Robles, C. (2021). Responsabilidad Social Corporativa. De la Noción a la Gestión de Estrella Barrio Fraile (2019). En: https://zenodo.org/records/5218861 


Erick Robles Moran
Setiembre 2021

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Referencias

Barrio, E. (2019). Responsabilidad social corporativa: de la noción a la gestión. Editorial UOC.
Eilbert, H., & Parket, I. (1973). The Practice of Business: The Current Status of Corporate Social Responsibility. Business Horizons. Elsevier, 16(4), 5-14. https://ideas.repec.org/a/eee/bushor/v16y1973i4p5-14.html
Estrella Barrio Fraile. (Barcelona). Inicio [página de LinkedIn]. LinkedIn https://www.linkedin.com/in/estrella-barrio-fraile-192b0229/
Sethi, S. (1975). Dimensions of Corporate Social Performance: An Analytical Framework. California Management Review, 17(3), 58–64. https://doi.org/10.2307/41162149

viernes, 5 de enero de 2024

Desentrañando el Arte Contemporáneo: Claves esenciales

Es bastante común que las personas expresen dificultades para entender el arte contemporáneo. Desde hace más de un siglo, especialmente desde el inicio del siglo XX con el surgimiento de las vanguardias artísticas, persiste la idea de que el arte experimenta una decadencia, llegando incluso a afirmar que "el arte ha muerto". En relación con este tema, Ortega y Gasset, en su ensayo "La Deshumanización del Arte", explicaba que no se trataba de la muerte del arte, sino más bien de una falta de sensibilidad para comprender y aceptar las nuevas formas de arte que surgían a principios de ese siglo.[i] Por lo tanto, la percepción del público hacia el arte contemporáneo, al cual considera incomprensible, decadente y/o muerto, no es algo nuevo.

Resulta crucial comenzar definiendo lo que implica el término "arte contemporáneo". La primera impresión que surge es concebirlo como el arte producido en la actualidad, es decir, en el periodo marcado por la contemporaneidad. Sin embargo, esta percepción se revela como insuficiente y poco fructífera al considerar las características específicas del arte contemporáneo, marcado por una amplia y diversa gama de prácticas simbólicas. Estas prácticas se caracterizan por su naturaleza abierta y experimental, explorando tanto lenguajes técnicos formales innovadores como discursos y conceptos disruptivos. De esta manera, dinamizan constantemente las definiciones convencionales del arte y las nuevas que surgen en el quehacer cotidiano y presente del arte. Se entiende además como arte contemporáneo aquel arte que se contrapone abierta y conscientemente a las expresiones conceptuales y prácticas del arte tradicional, las mismas que fueron cuestionadas y atacadas desde finales del siglo XIX y con mayor virulencia durante las vanguardias en las primeras décadas del siglo XX.[ii]

En el actual contexto, hacer referencia al arte contemporáneo e intentar desentrañarlo implica necesariamente aplicar diversos criterios y consideraciones. En tal sentido, el objetivo principal de este artículo es proporcionar una visión analítica del arte contemporáneo, explorando aspectos característicos fundamentales, a modo de claves, que facilitarán descifrarlo.

Clave 1. La Evolución Histórica del Arte Contemporáneo
La antesala a la génesis del arte contemporáneo se remonta al final del siglo XIX, marcando un quiebre con las convenciones artísticas tradicionales. Este cambio radical fue motivado por diversas fuerzas sociales, políticas y tecnológicas. La Revolución Francesa, la Revolución Industrial y la Primera Guerra Mundial desencadenaron hondas transformaciones en la sociedad, generando un impacto profundo en la esfera artística.

El surgimiento de tecnologías innovadoras, como la fotografía y el cine, también desempeñaron un papel crucial en la evolución del arte. Estas herramientas ofrecieron a los artistas nuevas posibilidades de explorar y expresarse, desafiando las limitaciones tradicionales de la representación visual. Las corrientes vanguardistas del siglo XX, así como aquellas más significativas en el siglo XIX tales como el impresionismo, postimpresionismo, art Nouveau y art Decó impactaron significativamente en la configuración futura del arte contemporáneo. Las vanguardias cuestionaron las normas establecidas en el arte convencional, propiciando un terreno fértil para la experimentación y la búsqueda de formas de expresión más allá de los límites establecidos.

El arte contemporáneo, a partir de los años 60 con la aparición del conceptualismo, inaugura una fase caracterizada por la libertad creativa, la individualidad y autonomía plena del artista. Los artistas se apartan de las asociaciones colectivas que habían caracterizado a las vanguardias, mirando tanto al pasado como hacia el futuro para inspirarse, lo que les permite forjar su propio camino y plasmar su visión personal de la realidad. Esta etapa se distinguirá por la diversidad de enfoques y técnicas empleadas, así como por la expresión de la realidad desde perspectivas únicas y disímiles, pero al mismo tiempo comprometidas con la contemporaneidad y preocupadas por problemáticas sociales, políticas y culturales vigentes.[iii]

Clave 2. Apertura Cognitiva
La segunda característica aborda la necesidad de mantener una perspectiva cognitiva receptiva y/o abierta al acercarse al ámbito del arte contemporáneo. Esta perspectiva implica la apertura a la incertidumbre, donde la gama de expresiones es potencialmente extensa, desde instalaciones poco convencionales como un inflable de dimensiones considerables (ejemplificado por Jeff Koons),[iv] hasta representaciones artísticas que involucran la ejecución de performances por individuos (Joseph Beuys),[v] o la exposición de objetos como sillas (según la obra de Joseph Kosuth).[vi]

La ausencia de previsión respecto al contenido específico confiere un atractivo adicional a la experiencia. En este marco, es imperativo evitar concepciones preexistentes y la inclinación a formar juicios previos sobre la posible apreciación de tales expresiones artísticas. El arte contemporáneo se configura de manera sustancialmente diferente al canon establecido por el arte clásico o tradicional, caracterizado por enfoques figurativos, realistas y/o naturalistas, desafiando así las convenciones a las cuales se está familiarizado.

El observador debe prepararse para enfrentar una amplia diversidad de manifestaciones artísticas, desde objetos cotidianos como una pared de ladrillos sobre un libro (concebido por Jorge Méndez Blake)[vii] o una esfera de papel arrugado reproducida repetidamente con fines comerciales (ejemplificado por Martin Creed).[viii] Este espectro de posibilidades abarca desde la representación escultural de una deidad griega confrontada con un montón de trapos (según la obra de Pistoletto)[ix] hasta la exposición de un escualo muerto preservado en una pecera de formaldehído (concebido por Damien Hirst).[x] Este fenómeno induce a reflexionar acerca del cambio en los soportes y la variabilidad en la materialidad que constituye el objeto y proceso artístico, así como la temática y la concepción del arte; aspectos cruciales dentro del dominio del arte contemporáneo.

Clave 3. Difuminación de fronteras de los géneros artísticos y relevancia conceptual
A lo largo de la historia del arte, se delimitaron claramente las fronteras entre diversas expresiones artísticas, como la pintura, el dibujo, la arquitectura, la escultura, etc. Actualmente, se observa una transformación significativa en el panorama artístico, caracterizada por una diversidad total en los medios utilizados. La aparición de formas artísticas como el videoarte, el happening, el performance, el arte digital y el land art destaca, al igual que la integración de la pintura, la escultura y la danza en combinación con el video, junto con su inclusión simultánea en instalaciones y otras formas simbióticas relacionadas con diversas técnicas y tecnologías innovadoras.[xi] Este fenómeno caracteriza un panorama artístico contemporáneo en el cual la interconexión entre diversas formas de expresión redefine los límites convencionales del arte como categoría de géneros artísticos.

Es importante señalar que, en ciertos casos, el medio utilizado no tiene la misma relevancia que en obras anteriores. Un ejemplo paradigmático es la obra de Marcel Duchamp, "El Gran Vidrio", un complejo armatoste de vidrio y metal con mecanismos intrincados y documentación adjunta.[xii] En este caso, la importancia no radica en la presencia física del objeto en sí, sino más bien en la conceptualización implícita. La comprensión de la obra se dirige hacia la idea, hacia el concepto que subyace al objeto en cuestión. La obra de arte se convierte en una manifestación tangible de la idea que representa, resaltando la supremacía del concepto sobre la materialidad del soporte.

Clave 4: Adquisición del conocimiento acerca del concepto de la obra de arte contemporánea o renuncia a su interpretación
La aprehensión del conocimiento inherente a una obra de arte contemporáneo constituye un proceso que demanda una activa indagación de información. En este contexto, resulta imperativo comprometerse a invertir tiempo en la lectura para descifrar, o al menos aproximarse, al significado intrínseco de la obra en cuestión. A pesar de que algunas perspectivas sostienen que el arte prescinde de explicaciones, múltiples críticos y artistas abogan por lo contrario, ya que el observador común anhela atribuirle un sentido.
No obstante, la concepción de que el arte requiere explicación puede considerarse anacrónica, dado que el arte tradicional procuraba transmitir información concreta, manifestando su contenido de manera explícita en la representación (como en el arte paleocristiano o barroco, por ejemplo). En contraposición, el arte contemporáneo aborda temáticas complejas y sensibles, exigiendo un enfoque más elaborado para su comprensión o generación de sentido debido a su intelectualismo y la experimentación con formas no explícitas ni representativas. En este punto, se encuentra el siguiente aspecto clave para acercarse al arte contemporáneo, implicando la participación activa del “espectador”, quien es el responsable de conferir su propia lógica e interpretación a la obra, es decir, participa en la creación de sentido de la obra.

Un ejemplo destacado es la obra de Damian Ortega, "Controlador del Universo",[xiii] que aborda temáticas complejas y polémicas mediante la deconstrucción de objetos y procesos. Ortega altera las funciones originales de los objetos, transformándolas en nuevas experiencias y situaciones hipotéticas, desafiando nociones más amplias que abarcan lo social y lo político. Al ser objeto de escrutinio, estas piezas se erigen como puntos iniciales desde los cuales se puede indagar en la intencionalidad inherente en el proceso de creación artística.

Sin embargo, cuando las expresiones artísticas contemporáneas se centran en la pura sensibilidad de las formas o los lenguajes artísticos, se entiende que no se requiere una comprensión específica. En estos casos, resulta válido argumentar que el arte contemporáneo no precisa ser explicado, ya que no hay nada concreto que explicar. En este sentido, justificar la falta de comprensión de una obra artística contemporánea y aproximarse a ella con la simple intención de disfrutar de sus formas, texturas o colores, o de provocar diversos sentidos arbitrarios, es válido.

Por lo tanto, no comprender una obra de arte contemporáneo es aceptable. Debemos comprender que muchas de estas obras están diseñadas para perturbar, siguiendo la ausencia de lógica y lo absurdo planteado por el Dadaísmo,[xiv] precursores del arte conceptual contemporáneo.[xv] Es decir, buscan desafiar nuestra capacidad de procesar lo que estamos viendo o experimentando. La incapacidad de comprenderlas no se presenta como un problema, sino más bien como un desafío que abre la posibilidad de expandir nuestra mente, ejercitar el pensamiento crítico, formar nuestras propias conclusiones y ponerlas a discusión. Incluso podemos experimentar indignación e incertidumbre, ya que no es obligatorio que nos agraden o que apreciemos algunas de estas obras. Finalmente, de lo que se trata, en el arte contemporáneo, es que se cuestionen nuestras creencias y paradigmas en relación con el arte, que a menudo han quedado confinados en el plano de lo tradicional.

Un ejemplo más de esta perspectiva es la obra de la artista japonesa Yayoi Kusama,[xvi] conocida por su enfoque formal, plástico, cromático y obsesivo, que se basa en el uso de puntos infinitos de diversos colores y dimensiones. A pesar de los intentos de varios curadores de clasificar temáticamente sus variadas exhibiciones, su arte destaca por su enfoque en la experiencia estética sin una necesidad imperativa de comprensión temática.

Clave 5: “Espectador” activo y rechazo a la estética de la belleza
El arte contemporáneo interpela al “espectador” de manera directa y persistente, suscitando perplejidad ante su diversidad formal y de género, o guiándolo por los caminos de la experimentación, e incluso cuando se intenta conferirle un sentido. El “espectador”, al relacionarse con el arte contemporáneo, abandona una posición pasiva y se transforma en un partícipe activo, a menudo inmerso en las dinámicas de ejecución de la obra artística misma. En otras palabras, no vive el arte contemporáneo como una mera contemplación, como ocurre con el arte tradicional, sino como un sujeto activo. Recorrer una instalación de Olafur Eliasson ("Weather Project")[xvii] o participar en una de las performances masivas de Spencer Tunick[xviii] son ejemplos de este compromiso real del “espectador” al relacionarse, incluso, con la ejecución de la obra artística contemporánea en sí.

Por otro lado, el requisito formal en la obra de arte contemporánea no es la materialización de la belleza. La búsqueda de la belleza es una prerrogativa del arte clásico, el cual establece una serie de cánones o principios de realización artística, ya sean formales o temáticos. En contraste, el arte contemporáneo no solo renuncia explícitamente a la realización de la belleza formal, sino que incluso la rechaza y se contrapone a ella como un obstáculo para el desenvolvimiento del arte. La búsqueda de la belleza es comprendida como una limitación, una restricción al ejercicio libre de la expresión artística. El arte contemporáneo, por su parte, busca representar la complejidad de la experiencia humana, es decir, la realidad de la vida de manera más profunda y sin censura. Así, el arte contemporáneo aspira a desafiar las expectativas de quienes interactúan con la obra y a provocar una respuesta emocional intensa y genuina, es decir, una impresión estética auténtica. Ejemplos de esto se pueden hallar en los neo-expresionistas.[xix] Por lo tanto, el propósito del arte contemporáneo no consiste en la realización representacional de la belleza.

Conclusiones
Decíamos que el propósito del presente artículo era precisamente proporcionar una visión detallada y analítica sobre el arte contemporáneo, abordando características fundamentales clave para su comprensión. En este sentido, la primera clave destaca la evolución histórica del arte contemporáneo, desde las vanguardias del siglo XX hasta la individualidad, autonomía plena y libertad creativa de los artistas en las décadas posteriores. Este proceso se presenta como una respuesta a transformaciones sociales, políticas y tecnológicas, así como a la influencia de corrientes artísticas previas.

La segunda clave enfatiza la importancia de mantener una apertura cognitiva al acercarse al arte contemporáneo. Es necesario, por tanto, desarrollar una mentalidad más receptiva ante la diversidad de expresiones artísticas, desde instalaciones hasta performances, desafiando las convenciones del arte tradicional. Asimismo, es crucial aproximarse al arte contemporáneo libre de prejuicios o preconcepciones respecto a sus contenidos generales o específicos. Esto resulta esencial para apreciar y valorar la experiencia artística.

La tercera clave aborda la difuminación de las fronteras entre géneros artísticos y la relevancia conceptual en el arte contemporáneo. Se recalca la transformación del panorama artístico con la integración de nuevas formas como el videoarte y el arte digital. Se cuestiona y rechaza la importancia que el arte tradicional confería a determinados medios o la materialidad de los soportes, a la par que se le da relevancia a la conceptualización.

La cuarta clave señala la necesidad de adquirir conocimiento sobre la idea o nueva concepción de la obra de arte contemporáneo para su consideración y valoración. Se argumenta que, aunque algunas obras no requieran explicación, la participación activa del “espectador” en la creación de sentido es crucial. Así pues, la falta de comprensión sobre el sentido de la obra de arte contemporáneo no es un problema, sino un desafío que estimula el pensamiento crítico y la expansión de perspectivas.

La quinta clave insiste en la implicación del “espectador” como un participante activo en el arte actual. Se hace hincapié en la interacción directa y persistente con la diversidad formal y de género del arte contemporáneo, contrastando con la posición pasiva asociada al arte tradicional. Además, se resalta la renuncia a la estética de la belleza, considerándola una limitación al ejercicio libre de la expresión artística contemporánea.

En consecuencia, el texto nos ofrece la posibilidad de una comprensión profunda y contextualizada del arte contemporáneo, abordando sus características, evolución histórica, diversidad de expresiones y la participación activa del “espectador”.


Erick Robles Moran
05 de Enero de 2024

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[i] Ortega y Gasset, J. (1925). La deshumanización del arte. Austral. https://www.arsvitalis.es/wp-content/uploads/2019/12/La-Deshumanizacion-del-Arte.pdf
[ii] Varios. (2014). Conceptos de arte contemporáneo. Fundación Neme. NC-arte. https://nc-arte.com/wp-content/uploads/2020/08/LIBRO-Conceptosdeartecontemporaneo.pdf
[iii] López Borrego, F. (2022). Cómo entender el arte contemporáneo. Editorial Amarante.
[iv] Artsper Magazine. (2022). Jeff Koons and His Infamous Balloon Dog. https://blog.artsper.com/en/a-closer-look/jeff-koons-and-his-infamous-balloon-dog/
[v] Historia del Arte. (s.f.). Me gusta América y a América le gusto yo. La primera performance americana del artista conceptual. https://historia-arte.com/obras/me-gusta-america-y-a-america-le-gusto-yo
[vi] P55.ART. (2023). ¿Quién fue el artista conceptual Joseph Kosuth? https://www.p55.art/es/blogs/p55-magazine/quem-foi-o-artista-conceptual-joseph-kosuth
[vii] Marquina, J. (s.f.). «El Castillo», la obra artística de Jorge Méndez Blake que demuestra el poder de los libros. https://www.julianmarquina.es/el-castillo-la-obra-artistica-de-jorge-mendez-blake-que-demuestra-el-poder-de-los-libros/
[viii] Rivas, T. (2012). Un papel arrugado, objeto de arte. https://www.abc.es/espana/madrid/abcp-papel-arrugado-objeto-arte-201201120000_noticia.html
[ix] MBellas Artes. (2019). Michelangelo Pistoletto. En el marco de BIENALSUR, se exhiben dos obras emblemáticas del artista italiano. https://www.bellasartes.gob.ar/exhibiciones/michelangelo-pistoletto/
[x] Pixelismo. (2014). Tiburón preservado en formól por Damien Hirst. https://pixelismo.com/tiburon-preservado-damien-hirst
[xi] “…podemos afirmar que las y los artistas contemporáneos trabajan con ideas y combinan de forma dinámica materiales, métodos, investigaciones, conceptos, significados, símbolos, intenciones y temáticas que desafían los límites tradicionales y las categorías o el encasillamiento en definiciones. El arte contemporáneo es diverso, ecléctico y se distingue por la propia falta de un principio organizador uniforme, una definición o una ideología.” Arte y Educación. (s.f.). ¿Qué es el arte contemporáneo? https://arteyeducacion.org/intro-al-arte-contemporaneo/quees-artecontempo/
[xii] Merzt Mail. (2012). Viaje a través del gran vidrio. [Video]. Youtube. https://www.youtube.com/watch?v=HDyHDSZyhF0
[xiii] Damián Ortega, controlador del universo. (2008). Una Hora. https://unahoraa.blogspot.com/2008/06/damin-ortega-controlador-del-universo.html
[xiv] Polo, H. (2009). Retorno a la razón (o Duchamp y sus camaradas). https://rebelion.org/retorno-a-la-razon-o-duchamp-y-sus-camaradas/
[xv] P55.Art. (2022). Características, Artista e Influencia: ¿Qué fue el Dadaísmo? https://www.p55.art/es/blogs/p55-magazine/caracteristicas-artista-e-influencia-que-fue-el-dadaismo
[xvi] Elle Decor. (2023). Las 25 obras de arte más famosas de la artista Yayoi Kusama. https://www.elledecor.com/es/arte/g40865896/yayoi-kusama-obras-arte-mas-famosas-importantes/
[xviii] Spencer Tunick El fotógrafo de los desnudos masivos. (2015). Fotógrafo no fotógrafo. https://fotografonofotografo.wordpress.com/2015/01/26/el-desnudo-es-la-obra-de-spencer-tunick/
[xix] Vargas, S. (2020). Descubre cómo el neoexpresionismo revolucionó la pintura figurativa contemporánea. My Modern Met. https://mymodernmet.com/es/neoexpresionismo/

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